En enero de 2007, el Comité por una Internacional de Trabajadores (CWI) tuvo su 9° Congreso Mundial. A este evento asistieron delegados de Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Chile, Chipre, Republica Checa. Inglaterra y Gales, Francia, Alemania, Grecia, India, Irlanda, Israel, Italia, Cachemira, Kazajastán, Malasia, Holanda, Nigeria, Pakistán, Polonia, Portugal, Rusia, Escocia, Sri Lanka, Suecia, Ucrania, EEUU y Venezuela. El Congreso tuvo una duración de una semana. Debatió y discutió los principales asuntos que enfrenta la clase trabajadora a nivel internacional y las tareas para el CIT, y los trabajadores y jóvenes que quieren luchar por un mundo socialista.
Estamos publicando aquí el principal documento “El Mundo y las relaciones inter-imperialistas". Este documento fue objeto de debate, discusión y ha sido enmendado. Esta es la versión final del documento.
En el último congreso mundial, los efectos posteriores al 11 de septiembre dominaban las relaciones mundiales. El régimen de Bush, dominado por los fundamentalistas neo-conservadores, había utilizado este aconbtecimiento para ampliar la fuerza del poder del imperialismo norteamericano en Afganistán y en Irak. Estos asuntos y la acción proyectada contra Irán formaban parte de los "grandes designios" de Washington para la región y Medio Oriente. El derrocamiento de Sadam Hussein se acoododaría con una época de petróleo barato –hubo espculación de que el petróleo caería incluso a $6 dólares el barril – lo que a su vez fertilizaría al capitalismo mundial, provocabndo un nuevo renacimiento del sistema. Esto sería apuntalado por la fuerza de la única superpotencia, el imperiaismo de EE.UU., que permanecería sin desafios como una "nueva Roma" por décadas o incluso siglos.
Esta perspectiva fue resumida por el mayor teórico del neo-conservadurismo, Francis Fukuyama, según el cual la así llamada "democracia liberal burguesa", apoyada por supuesto por una capacidad militar sin precedentes y el poder reforzado del estado de los EE.UU., representaba el fin de la historia. La Democracia burguesa liberal era la cima de la escalera en el largo ascenso de la humanidad desde condiciones "incivilizadas" que habían prevalecido previamente. No obstante, ahora Fukuyama ha sido uno de los primeros en repudiar la perspectiva de la extensa dominación mundial por el imperialismo de EE.UU., que conformaba una propuesta esencial de esta teoría. La mayoría de los comentadores burgueses – con el eco pesimista de la izquierda no-marxista- hicieron suya la perspectiva original de Fukuyama. El CIT, desde el principio (ver los documentos previos sobre las relaciones mundiales), desafíó estas ideas, predijo un nuevo desorden mundial con levantamientos nacionales y sociales sin precedente, como resultado de las aventuras exteriores del régimen de Bush, que rebotarían dramáticamente dentro de las fronteras de los EE.UU. mismos en algún momento.
Esta perspectiva se ha manifestado con más dramatismo y en un tiempo mucho más corto incluso de lo que anticipamos. Se supuso que la rápida victoria en Afganistán – los límites de la cual analizamos – llevaría a un éxito igualmente rápido en Irak. Esto se ha visto agravado ahora por la guerra en el Líbano. Como predijimos, la invasión de Irak tendría efectos completamente opuestos a aquellos esperados por Bush y los neoconservadores. No hay un final predecible para los horrores de Irak. El filtrado "Informe Baker" - redactado por las principales luminarias de la maquinaria del Partido Republicano – parece rechazar que las fuerzas de EE.UU. "sigan el curso" en Irak. Esta es una crítica concluyente a la decisión de Bush de lanzar la invasión de Irak y una confesión del completo fracaso de los "objetivos de guerra" del imperialismo norteamericano. Es un acto de desesperación parcialmente calculado para evitar el justo castigo para los Republicanos en las elecciones a mitad de período de noviembre. Para endulzar la píldora, Baker rechaza "terminar y correr". Y, horror sobre horror, defiende que Bush debería conversar con sus "enemigos", Irán y Siria, para persuadirlos que saquen las castañas del fuego al imperialismo norteamericano. Hay sombras de Vietnam aquí, con Baker como un Kissinger de los últimos días negociando en París con el "enemigo" una "salida estratégica". El imperialismo norteamericano ahora enfrenta una serie de opciones, cada de una de ellas con implicaciones tremendamente negativas por no decir catastróficas para si mismo, Irak y la región.
El revés del eje Israel -EE.UU. en Líbano ha debilitado la posición de EE.UU. en Irak. Las divisiones sectarias, que el régimen de Sadam mantenía a raya con una represión brutal, siguen amenazando con el desmembramiento desordenado del país a lo largo de líneas étnicas y religiosas. Las repercusiones de esto, si ocurre, serán catastróficas, tanto para el imperialismo EE.UU. y sus aliados y, más importante para los pueblos de Medio Oriente. Cada parte de la región será tocada y afectada por los desarrollos sectarios de Irak.
El CIT ha suministrado abundante material sobre la guerra en curso en Irak.
Además, al tiempo que la cuenta de cadáveres de las tropas de EE.UU. ha subido a 2.500 a mediados de 2006, la oposición a la guerra de Irak ha aumentado dentro de EE.UU. La masacre de Haditha ha levantado paralelos con los horrores de la guerra de Vietnam como My Lai y tantos otros. No hay un final predecible para los horrores de Irak, que han llevado a seis de cada diez norteamericanos a creer que la invasión fue un "error". Voces como las de Murtha, antes un senador demócrata halcón, están exigiendo una rápida retirada. Sin embargo, como ha señalado el CIT, no será fácil para los EE.UU. salirse del cenagal. Establecemos un paralelo con Vietnam antes de que la invasión tuviera lugar. Hay algún parecido con este conflicto anterior, que resultó en la primera derrota clara del imperialismo norteamericano en una guerra extranjera. Pero también hay profundas diferencias.
Hay una Resistencia nacionalista, una insurgencia, pero está restringida predominantemente a los 5 millones de árabes sunitas. Los Kurdos y los Chiítas, que constituyen la mayoría de la población de Irak, por diferentes razones han apoyado la invasión encabezada por EE.UU. (en el caso de los Kurdos) o la han tolerado (los chiítas). Si los chiítas se movieran a la oposición abierta a la presencia norteamericana y británica, esto probablemente significaría el fin de la ocupación de EE.UU., aunque ellos buscarían aferrarse a sus 110 bases que ven como garantía del control del petróleo iraquí. No obstante si esto pasará sería contra el trasfondo de una guerra civil sectaria intensificada, que haría ensombrecer los horrores de Irlanda del Norte, los Balcanes e incluso la larga guerra civil del Líbano. Las masacres de represalia – ojo por ojo, diente por diente - en Bagdad y en todas partes indica lo que está en espera si la pesadilla se hace realidad.
Este impasse sectario no puede resolverse sobre una base capitalista, como imaginan tiernamente varias corrientes del movimiento "parar la guerra", particularmente la Tendencia Socialista Internacional. El CIT exige el retiro inmediato de todas las fuerzas extranjeras de Irak, para que el pueblo iraquí pueda decidir su propio futuro. Los EE.UU. invadieron Irak para asegurarse el petróleo, y aunque la mayoría de sus tropas (junto con sus socios británicos) ahora puedan retirarse, es poco probable que sea a bases desde donde pueda intervenir rápidamente. Con la retirada de las fuerzas japonesas junto con otras naciones que se han ido de Irak, la negativa de Alemania de involucrar a sus fuerzas en cualquier operación de combate, la "coalición de los ganadores" Ahora ha pasado a ser "la coalición de los vacilantes". Ahora solamente las tropas británicas están envueltas en operaciones de combate al lado de las de EE.UU. e incluso están podrían ser retiradas si Brown reemplaza a Blair como primer ministro.
Hay un claro reconocimiento por el imperialismo norteamericano que sus 132.000 tropas, respaldadas por una pequeña fuerza de tropas británicas, son incapaces de mantener la situación controlada. Los EE.UU. han tratado por consiguiente de poner en pie un "Ejercito Nacional Iraquí", que en 2006 tiene 230.000 miembros pero está proyectado subirlos a 322.000 para fines de 2007. Aún así, no es posible que se transforme en un ejército "nacional" debido a las amplias divisiones entre las diferentes comunidades, que se están profundizando día a día. Solamente un movimiento efectivo no sectario de trabajadores – kurdos, árabes chiítas y sunitas así como turcomanos y otros – puede romper de manera completa y duradera con el completo dominio del imperialismo norteamericano sobre Irak. Este movimiento tiene que estar ligado con la idea de un Irak socialista organizado sobre la base de una confederación democrática, que garantice los derechos de todos los pueblos de Irak incluidas las minorías.
Nada es más utópico que los argumentos de aquellos que sostienen que, solo con la retirada de las tropas, el pueblo iraquí viviría en amistad, paz y entendimiento. Si hubieran sido dejados a su propio albedrío, la masa de la gente común sin duda lo haría. Pero sobre la base del capitalismo, y dado el legado histórico de división fermentado por el imperialismo y el capitalismo, esas divisiones sectarias pueden crecer. Sadam Hussein consiguió mantener la creación artificial de Irak unida sobre la base del terror. Sin embargo, incluso sin la invasión de EE.UU., a su tiempo, con el régimen de Sadam incapaz de resolver la cuestión nacional, la desintegración centrifuga de Irak hubiera tenido lugar.
La invasión norteamericana ha sacado a la superficie todos los problemas de las comunales y nacionales, que son insolubles sobre una base capitalista. El CIT exige el derecho a la autodeterminación de todas las nacionalidades de Irak pero defiende la solución de una confederación socialista. La desintegración de Irak sobre líneas nacionales y sectarias solo podría llevarse a cabo con la expansión masiva de la limpieza étnica que ya está en desarrollo, lo que ha una escala menor puede compararse con la partición de la India y Pakistán en los años 1940. Las repercusiones se sentirían a través de todo Medio Oriente con otros estados amenazados de fracturarse siguiendo líneas étnicas, religiosas y nacionales. Es por esta razón que el imperialismo norteamericano, aunque extiende la perspectiva de una "larga guerra", sin embargo, es incapaz de mantenerla por si sólo o de acuerdo con Gran Bretaña.
Los EE.UU. en su desesperación, pueden recurrir a las Naciones Unidas, o incluso a una fuerza predominantemente musulmana, reclutada en el mundo árabe y en todas partes, para "mantener el orden" entre los diferentes grupos étnicos en competencia en Irak. Sin embargo, incluso esto encuentra dificultades porque las divisiones religiosas y étnicas se encuentran reflejadas en todo el mundo "musulmán". Irak, por lo tanto, se está transformando en un asunto delicado, que debilitará la voluntad de la clase dirigente norteamericana y descompondrá las bases de su dominio, tanto internacionalmente como en los EE.UU. Los estrategas norteamericanos se dan vueltas desesperados en busca de soluciones para el "problema iraquí". Algunos, abiertamente desesperados de la "democracia en Irak", piden abiertamente una nueva dictadura. En otras palabras, un nuevo Sadam, en realidad tres "Sadam", uno en cada una de las distintas zonas, lo que resultaría en la separación. Algunos inclusos le dan vuelta a la idea de retirar sus fuerzas a las zonas kurdas, ¡desde donde podrían conducir operaciones militares a otras áreas! Esto presupone que los kurdos - que apoyaron la intervención militar – accedieran, lo que no es seguro.
Las bases en la región son percibidas como avanzadas militares vitales para la defensa de los intereses de EE.UU., especialmente las instalaciones petroleras. La perspectiva inmediata para Irak de acuerdo con los estrategas imperialistas de EE.UU. es buscar levantar un "ejercito nacional" iraquí. Pero el ejército, así como la policía, divididos con divisiones sectarias que les impedirán jugar un papel de "policía", que las tropas de EE.UU. hicieron en el primer período. Como ha señalado el CIT, este impasse sectario no puede ser resuelto sobre una base capitalista. Hasta el informe Baker, incluso los estrategas de EE.UU.: hablaron de una "larga guerra", una comparación directa con la aproximación del imperialismo británico hacia la campaña de la guerrilla del IRA – basada, hay que recordarlo, en la minoría de Irlanda del Norte – durante 30 años. Solamente un movimiento efectivo no sectario de trabajadores – Kurdos, Chiítas y Sunitas, así como Turcomanos y otros – puede romper de forma completa y duradera el dominio que ejerce el imperialismo de EE.UU. sobre Irak.
El daño provocado por Irak, incluso si secciones significativas de las fuerzas de EE.UU. son retiradas, y alguna forma de "iraquización" tiene lugar, debilitara más la ya deteriorada posición de Georges Bush y del imperialismo de EE.UU. internacionalmente y dentro de los EE.UU. mismos. Un seria consecuencia de la invasión de Irak fue la intensificación de la rivalidad inter-imperialista, especialmente entre los sectores dominantes de la burguesía europea y de la junta de Bush. La guerra de Irak ha dejado un legado de amargura y odio hacia el imperialismo norteamericano entre los pueblo de Europa, que se refleja en las demostraciones de oposición y las manifestaciones siempre que Bush pone un pie en el continente. Aún más, aquellos líderes que se alinearon con Bush como Berlusconi y Aznar, a los que pronto se unirá Blair, han pagado un alto precio; enorme insatisfacción pública y pérdida del cargo.
Las divisiones entre Europa y los EE.UU. estaban empezando a suavizarse pero esto fue bruscamente cortado por los acontecimientos libaneses, con el capitalismo europeo, con la excepción de Blair el perro faldero de Bush, llamando a un alto del fuego mientras Bush ponía los huevos con los israelíes para proseguir la guerra contra Hezbollah hasta una conclusión. Esta guerra fue la primera desde la fundación del estado de Israel en 1948 de la cual no emergió con la victoria indiscutible.
Por otro lado, Hezbollah ha salido de la guerra con una reputación enormemente agrandada, tanto dentro del Líbano como en todo Oriente Medio. Aunque su origen se encuentra en el levantamiento de las masas de Chiítas pobres contra su opresión y discriminación, así como en reacción a la intervención israelí de 1982 en el Líbano, fue percibido en la guerra como una fuerza de resistencia por todos los libaneses. Más del 80% de la población apoyó a Hezbollah en su resistencia a la Fuerza de Defensa de Israel (FDI). El 80% de los cristianos, en encuestas, también apoyó a Hezbollah. Esta organización actuó como la única arma que tenía el pueblo libanés para resistir la guerra de Israel. En el proceso, a los ojos de las amplias masas árabes, la mayoría de las cuales son sunitas, Hezbollah ha asumido un estatus heroico. Esto es a pesar del hecho que los regimenes sunitas reaccionarios de Arabia Saudita, Egipto y Jordania inicialmente eran hostiles a Hezbollah. Sin embargo, ellos se han visto obligados a suavizar su resistencia debido al apoyo al Hezbollah en la "calle árabe", que es predominantemente sunita. Esta movilización detrás de Hezbollah no será mantenida necesariamente, ya que las diferentes elites en las distintas comunidades étnicas y religiosas tratan de retomar su control. Pero el intento de "desarmar" a Hezbollah está condenado al fracaso. Por lo tanto, la posibilidad de estallido de un nuevo conflicto armado no está descartada, aunque el despliegue de tropas de la ONU puede resultar en un periódo de aparatamiento y calma.
La Victoria de Hamas en las elecciones palestinas parecieron dar a Olmert y a la derecha israelí la excusa perfecta para mantener los territorios ocupados. Pero la presión de las masas palestinas hambrientas, junto con la exigencia de los presos palestinos de una solución de "dos estados" y el reconocimiento de Israel, combinada con la presión ejercida por los regimenes árabes reaccionarios de los cuales depende Hamas, así como la palanca de presión económica internacional, obligaron a Hamas a reconocer "tácitamente" a Israel sin hacer suya todavía las propuestas de "dos estados". Más aún, Hamas se ha enfrentado con una división por primera en su historia, con su liderazgo superior manteniendo la postura contra el reconocimiento de Israel pero con la presión de la base, especialmente de los prisioneros, obligando a un cambio en la postura de Hamas. Al mismo tiempo, el presidente palestino Mahmoud Abbas (Abu Mazen), amenazó con pasar por sobre la dirección de Hamas y organizar un referéndum sobre este asunto.
En el lado israelí, antes de la Guerra del Líbano, el gobierno estaba bajo presión para negociar. A esto se añadía la diáspora judía, con signos claros de un cierto desilusión, así como distanciamiento de Israel por primera vez desde la formación del estado en 1948. Hamas ya había suspendido los atentados suicidas en Israel y la mayoría de la violencia contra Israel venía de grupos más pequeños como la Yihad Islámica. En medio de todo esto, el círculo de violencia de acción-reacción, ojo por ojo, continúo con la masacre de familias inocentes en las playas de Gaza con misiles disparados desde fuera de la costa, el secuestro de un soldado israelí que ahora se repite ene Líbano
Las repercusiones de la Guerra son profundas y se sentirán por un período prolongado. Las repercusiones en Israel probablemente provocarán la caída del gobierno de Olmert y al colapso de sus planes para una retirada unilateral de partes de la Banda Occidental. Kadima, el nuevo partido creado por Sharon y Olmert, tiene un objetivo declarado: retirarse de los territorios palestinos como Gaza y al menos de partes de la Banda Occidental, con el objeto, entre otras consideraciones, de apuntalar la mayoría judía del estado de Israel, asegurando de esta manera la viabilidad del régimen. Esta política ahora está en ruinas, con el apoyo tanto a Kadima como al Partido Laborista cayendo en picado. Consecuentemente, la burguesía se está volviendo hacia otras figuras, posiblemente en el Likud, tal vez incluso Netanyahu, para encabezar un nuevo gobierno. La retirada unilateral de la Banda Occidental será archivada y se abrirá un período adicional de represión contra el sufrido pueblo palestino.
La pintura amplia del Medio Oriente, especialmente del conflicto palestino – israelí, es extremadamente inestable. Estaba claro antes que estallará la guerra libanesa que, a pesar de todos los profesionales de la "paz" en ambos lados, la brutal supresión del pueblo palestino no solo amenazaba con una escalada de la violencia entre los dos combatientes inmediatos sino también con una conflagración más amplia en el Medio Oriente. La retirada de Gaza bajo Sharon se llevó a cabo para crear un "territorio defendible" para Israel. Olmert continúo esta política con el establecimiento del muro de separación de la Banda Occidental de Israel. La virtual hambruna del pueblo palestino, el desempleo masivo, la destrucción de plantas de energía y suministros, y el cierre de Gaza hasta el punto que esta es casi una prisión para la población, todo esto esta destinado a amedrentar al pueblo palestino y en especial, permitir a Israel mantener grandes trozos de la Banda Occidental.
El status quo anterior al a la retirada de Gaza no era una opción para la clase dirigente israelí. Sin concesiones, la oferta de algún tipo de "estadito", la inexorable demanda crecería entre los palestinos por derechos iguales, incluyendo el derecho a votar en las elecciones israelíes. Esto hubiera abierto un escenario de pesadilla para la clase dirigente israelí. Si los 3.5 millones que habitan la Banda Occidental y Gaza fueran añadidos a los 4.25 millones de palestinos que reclaman estatus de refugiados, junto con un millón de árabes que ya viven en Israel, el resultado sería un gran aumento de la población árabe. Añadamos a esto la mayor tasa de natalidad de la población árabe, y dentro de un período de tiempo calculable los árabes serían la inmensa mayoría en ese estado. Por lo tanto, alguna solución de "dos estados" fue aceptada a regañadientes por Sharon, y luego por Olmert. Esto liquido efectivamente el acariciado objetivo del "Gran Israel" del Likud.
Las consecuencias de Irak, seguidas por la guerra del Líbano han significado que, a nivel mundial, los EE.UU. nunca han sido tan impopulares. Los EE.UU. se han estado adecuando para la dominación mundial, el policía mundial, durante casi 100 años. Trotsky, en el manifiesto del segundo Congreso de la Internacional Comunista, señaló que el objetivo de la clase dirigente norteamericana era que "el mundo entero fuera norteamericano". En esa etapa, sin embargo, todavía había rivalidad entre la estrella ascendente de los EE.UU. y el imperialismo británico. La posición preeminente de los EE.UU., sin embargo, fue reforzada durante la segunda guerra mundial y se demostró dramáticamente a continuación. Durante la "guerra fría", el imperialismo norteamericano fue contenido de alguna manera por la Rusia estalinista y, en un grado menor, por el estalinismo chino. Esto lo forzó a enmascarar su dominación con una gran dosis de "humanitarismo" Wilsoniano, reforzado por el poder militar. En el mundo neo colonial fue obligado tanto a hacer concesiones a la burguesía neocolonial como a adoptar la pretensión de defensa de la "democracia", mientras al mismo tiempo impulsaba muchos regimenes militares represivos, especialmente cuando ellos actuaban como una barrera de contención contra la revolución social o un contrapeso a la influencia del estalinismo ruso o chino.
Incluso después del colapso del Muro de Berlín, Bush padre y Clinton se vieron obligados a actual de esta manera "liberal". Muchos comentadores burgueses serios, a la luz del desastre de Bush, consideran que Clinton fue un "imperialismo mucho más efectivo" que el mismo Bush. Él recurrió a la acción preventiva en los Balcanes, en el bombardeo y en la implementación de sanciones contra Irak, la intervención en Panamá, etc. En política internacional Clinton fue capaz de presentar a su administración como "actuando a favor de toda la humanidad", yendo junto con las Naciones Unidas y otras "instituciones internacionales". No obstante, el mismo Clinton, al proseguir internacionalmente políticas imperialistas no menos pronunciadas, inevitablemente habría convocado una gran oposición. Su presidencia estuvo marcada por un pronunciado imperialismo económico y la profundización de la superexplotación del mundo neocolonial, mientras el actual régimen de Bush ha buscado extender el "imperio de bases" de EE.UU.
Pero la grosera contrarrevolución neo conservadora de Bush ha tenido un efecto catastrófico sobre la posición del imperialismo a nivel mundial. El régimen de Bush ha sido tan dañino para la imagen de los EE.UU. internacionalmente que en un sondeo global publicado a mediado del 2006, la mayoría de la población consultada consideró que Washington era un mayor peligro para la paz mundial que Teherán. La investigación muestra un declive continuo en el apoyo a los EE.UU. desde 1999. En Europa solo una minoría ve ahora a los EE.UU. con una luz favorable. En los países musulmanes con los cuales tradicionalmente los EE.UU. "han disfrutado de buenas relaciones", como Turquía, un miembro de la OTAN e Indonesia, ha habido una caída masiva de la posición de los EE.UU. En Indonesia, los ratings favorables a EE.UU. han caído de 75% a 30% y en Turquía de 52% a 12%. Solamente en EE.UU. y en Alemania, Irán es visto como una amenaza mayor que los EE.UU. El papel de EE.UU. en Irak es citado como el principal factor en la generación de temores en los pueblos del mundo.
Las consecuencias de la guerra han hecho pedazos la idea que el imperialismo de EE.UU. puede actuar unilateralmente, sin enfrentar oposiciones serias de sus potencias capitalistas rivales y general una oposición colosal internacional y dentro de las fronteras de los EE.UU. Bush se ha visto obligado a "lamentar" sus declaraciones más belicosas en el momento de la invasión de Irak y después – Vamos! Que se atrevan! – . El ha intentado hacer discursos tranquilizadores y gestos hacia el capitalismo Europeo. La llegada al poder de Merkel en una coalición con los socialdemócratas en Alemania facilitó una cierta reaproximación entre algunos de los representantes de de la burguesía europea y el régimen de Bush. Sin embargo, esto no ha hecho nada para reconciliar a las masas de la población europea con la administración de Bush. La irritación en curso por Irak, Afganistán y las amenazas contra Irán garantizaran que seguirá la efervescencia de la oposición anti guerra.
La cuestión de Irán, a la luz de la invasión de Irak, ahora está en la vanguardia de la conciencia de la población de Europa y el mundo. Por razones que hemos explicado en nuestro material público, una invasión a Irán está descartada. Irán tiene tres veces el tamaño de Irak. Más aún, el nacionalismo iraní, reforzado por la revolución iraní, significa que las masas de la población iraní resistirían – a pesar de la creciente oposición al gobierno de los mulahs teocráticos en Teherán. Incluso el bombardeo de las instalaciones nucleares – una difícil tarea militar debido a su dispersión por todo el país – aunque no está descartada, es altamente problemática. Este es especialmente el caso después de la guerra de Líbano, en la cuál Irán, ya reforzado como potencia regional por los acontecimientos en Irak, aumentó su influencia más todavía. El régimen de Ahmadi-Nejad es una forma peculiar de bonapartismo. Ahmadi-Nejad llegó al poder con una plataforma de ataque a los privilegios – las mil familias que gobiernan Irán – y desde entonces a apoyado medidas menores de liberalización, como permitir a las mujeres asistir a partidos de fútbol. Al mismo tiempo, el carácter de este régimen, pro capitalista en el análisis final, fue ilustrada por la supresión de la huelga de los chóferes de buses de Teherán. La mayoría de la población – 75% - están bajo los 25, y por lo tanto no tienen la experiencia de la revolución iraní. El nacionalismo iraní, sin embargo, la oposición a la intervención imperialismo esta profundamente enraizado, con un difundido entendimiento y memoria del derrocamiento de Mossadegh en 1953 y el apoyo del Sha por el imperialismo.
Como ya ha sido explicado, el verdadero ganador de la invasión estadounidense en Irak es el régimen iraní, que ha extendido su radio de influencia entre los Chiítas en Irak, ha consolidado su posición a través de Hezbollah en el Líbano y es el que financia a Hamas dentro de las zonas palestinas. Cualquier intento de intervención militar sería un objetivo propio del imperialismo estadounidense. Irán, casi con seguridad, bloquearía probablemente los estrechos de Hormuz, disparando con ello los precios del petróleo hasta muy por encima de los $100 por barril y esto a su vez, al igual que en 1974-75, podría provocar una sería crisis capitalista mundial. Incluso Jack Straw, el ex-ministro de asuntos exteriores de Blair, declaró que una invasión de Irán sería "una locura". Después de esta declaración, fue bajado de categoría por esta crítica encubierta a Blair y a Bush pero su opinión sigue siendo la de la mayoría de aquellos que apoyaron la postura de Blair en Irak.
Según fue revelado más tarde, la elite iraní estaba preparada para llegar a un acuerdo con los EEUU ya al principio de la invasión de Irak pero más tarde fue fuertemente desdeñada por el séquito de Bush. Internamente, la oposición burguesa liberal representada por el ex-presidente Khatami está en retroceso en Irán. Ahmadi-Nejad, en representación de la generación post-revolucionaria, muestra una cara radical en cuanto a las demandas económicas de los pobres pero al mismo tiempo basa su apoyo entre los fundamentalistas religiosos mas fanáticos y retrógrados.
Entre las masas, que llevan meses sin cobrar salarios en algunas fábricas, reina gran descontento, mientras que la cuestión nacional está creciendo tras el telón de fondo. El cincuenta por ciento de la población de Irán no es Farsi y el imperialismo estadounidense está fomentando la oposición de algunas nacionalidades como una manera de separarlos de los dirigentes iraníes. Al mismo tiempo, Ahmadi-Nejad ha prometido inversión pública sin precedentes en la vivienda, obras públicas y en los órganos del gobierno. También ha ordenado a los bancos públicos con grandes cantidades de préstamos incobrables que presten generosamente, y en particular a los "ciudadanos corrientes". Gracias a enormes subsidios los precios de la gasolina, la electricidad y los alimentos básicos han subido más lentamente que la inflación general. Ahmadi-Najad ha podido actuar de "radical" gracias a que las arcas iraníes se han engrosado con el alto precio del petróleo. Algunos comentaristas incluso afirman que su tasa de aprobación es de aproximadamente el 70% y que si se fueran a mantener elecciones generales probablemente ganaría. Por ello, la expectativa de que EEUU sirva de modelo para la nueva generación, que una revolución "naranja" o "de terciopelo" iraní pueda ser galvanizada desde fuera con amenazas militares y sanciones económicas nunca tendrá éxito. Ahmadi-Nejad también ha utilizado la mejor posición financiera de Irán para crear lazos con China, visitar Indonesia y a incrementar, en general, la intervención de Irán a nivel internacional. Fundamentalmente, Irán sigue siendo una semi-dictadura con un tímido rastro de parlamento pero que, no obstante, presenta cierta apertura y discusión de ideas, incluidas las ideas socialistas y del Marxismo. Deberíamos intervenir enérgicamente para facilitar el acceso de la futura generación a estas ideas.
No obstante, no fue solo la situación interna de Irán sino también la presión externa por parte de otros estados imperialistas sobre Bush, los que lo llevaron a proponer negociaciones con Teherán por primera vez en 27 años. A pesar del alegato de Condoleezza Rice de que la propuesta era parte de un "trato mayor", esto representa una importante retirada del imperialismo estadounidense. El régimen iraní había sido fortalecido por el crecimiento de los precios del crudo pero también por el apoyo recibido de Rusia, China y de todas partes lados para afrontar las amenazas bélicosas de los EEUU.
En un intento desesperado por mejorar sus relaciones durantes sus últimos dos años en la presidencia, Bush ha halagado al capitalismo europeo y más tarde, a Rusia. No obstante, un enfrentamiento por los recursos energéticos amenaza ahora las relaciones entre Rusia y los EEUU. Después del periodo de colapso del Estalinismo, Rusia emergió debilitada industrialmente pero como una superpotencia energética. Amenaza con poner a Europa entre la espada y la pared reteniendo sus productos energéticos o triplicando sus precios tanto a sus ex-satélites como a las grandes potencies industriales europeas. Durante la Cumbre de los 8 en San Petersburgo, el pasado Julio del 2006, Bush sugirió que Rusia actué como base de almacenaje para el combustible nuclear usado de los EEUU, con consiguientes ventajas económicas para Rusia. Sin embargo, no hay garantías que la nueva "Guerra Fresca"- en lugar de la Guerra Fría entre el capitalismo y el Estalinismo – no vaya a perdurar.
En el juego de artimañas entre las grandes potencies capitalistas – entre las cuales ahora hay que incluir también a Rusia, gracias a su nuevo músculo energético – los principios "democráticos" quedan relegados completamente a un segundo plano cuando se trata de proteger los intereses nacionales de las potencies rivales. Aunque se mantienen bien afianzados en Europa y preocupados por los acontecimientos en el continente, los EEUU han reorientado definitivamente su eje de política exterior hacia Asia y el Pacífico, en lugar de hacia el Atlántico. Esta lleva siendo ya mucho tiempo la tendencia de la política exterior estadounidense, la cual se ha visto aún mas reforzada por el crecimiento de China. China no solamente es uno de los grandes factores económicos mundiales sino que su desarrollo tiene importantes ramificaciones en el cambio en los poderes globales, y sobre todo en Asia.
La Organización de Cooperación de Shangai (OCS), impulsada por China, ha sido tildada de "OTAN Oriental" o de "OPEC con armas nucleares" por críticos estadounidenses. Un comité de expertos conservadores declaró directamente que "la OCS está emergiendo como un foco de poder global que compite con los EEUU". El régimen de Beijing – haciendose eco del liderazgo maoísta en el "Tercer Mundo" – pretende agrupar el mundo neo-colonial de Asia, África y América Latina en oposición al imperialismo de los EEUU. En 2005, la OCS apeló a los Estados Unidos para que estableciera una fecha para cerrar sus bases militares en Asia Central. Poco después, Uzbekistán exigió de los EEUU que abandonase el país y Kyrgyzstán amenazo con desahuciar a los EEUU de su base militar en este país a menos que accediese a pagar un alquiler cien veces mayor al que paga actualmente por el aterrizaje de aviones y los derechos de repostaje.
El capitalismo ruso también es un jugador en la región en la medida en que pretende restablecer el poder global que la Unión soviética perdió antes del 1991. En lo que al imperialismo estadounidense y al capitalismo ruso se refiere, esto requeriría hacerse la vista gorda con los regimenes dictatoriales o semi-dictatoriales en poder dentro de la región. La absoluta hipocresía de los representantes del imperialismo se vio bien reflejada en la denuncia por parte de Cheney del continuo apoyo que Putin le brinda a Lukashenko en Bielorrusia, mientras subía a bordo de un avión destino a Uzbekistan, país sinónimo de dictadura y tortura, y el que recientemente, se ha podido encontrar en la orbita de los EEUU. Esto no impidió que Islam Karimov, el presidente de Uzbekistán, se separase de la intervención estadounidense en Afganistán.
El régimen de Beijing, tal y como se encuentra hoy, no tiene el poder económico ni el militar para retar, y menos para derrotar a los EEUU dentro de la región. EEUU, por su parte es consciente del resurgir de China y espera que, con la ayuda de Japón, pueda arrinconar y anular esta nueva amenaza a su poder. La clase dirigente estadounidense, que hasta recientemente veía el S. XXI como el "nuevo siglo americano", ahora teme el declive persistente de su estatus de superpotencia y la aparición de otra nueva representada por China. El imperialismo estadounidense esta decidido a resistir esta posibilidad y luchara tenazmente para mantener su supremacía actual. Sin embargo, el talón de Aquiles de la idea del "siglo XXI de China" son las enormes contradicciones internas del país que pueden estallar en una revolución y hacer añicos la firmeza y la confianza que actualmente tiene la élite china.
Sin embargo, una cosa está clara: Se desarrolla una lucha feroz por el poder y la influencia dentro de la región y a nivel mundial es ahora entre los EEUU y China. Las implicaciones de ésta se resolverán en los sucesos tormentosos que tendrán lugar como consecuencia de ello. En primer lugar, la clase dirigente estadounidense se está afianzando detrás del surgimiento de Japón como la potencia "muscular", en un intento de desbancar la influencia de China. Bajo el amparo nuclear de los EEUU, el capitalismo japonés, especialmente bajo Koizumi y ahora el nuevo presidente Abe, se está armando y adoptando una postura mas enérgica y confrontacional en su política exterior, y en particular hacia China.
Incluso si el partido demócrata remplaza al republicano, no habrá cambios fundamentales en la política del imperialismo estadounidense. La postura puede que sea diferente: la adopción de la política de "imperialismo liberal", según la seguida por la administración de Clinton y la sustitución de la posición unilateral por la de cooperación entre las potencias capitalistas, pero la posición fundamental del imperialismo de EEUU seguirá siendo la misma. Como la única superpotencia del mundo, EEUU no puede retirarse a un periodo de "aislacionismo". Así, una presidencia demócrata buscaría intervenir, si es necesario, de un modo más preventivo con el objeto de asegurar sus intereses, probablemente adoptaría un enfoque más inclusivo a la política exterior, a diferencia de la descarada aseveración de los intereses de EEUU como prioridad numero por parte de la republicana.
De una manera limitada, Bush ya ha comenzado a adoptar esta postura con su acercamiento a la Naciones Unidas, la búsqueda de "coalición" en el tema de Irán, alguna crítica silenciosa de la intervención de Israel en zonas palestinas antes de la guerra de Líbano y un intento de arreglar las relaciones con Europa. Los estrategas burgueses más realistas, como el Financial Time en Gran Bretaña, se están esforzando por convencer al imperialismo de EEUU de que para seguir ejerciendo su papel de única superpotencia mundial, debería buscar "legitimidad" y esto requiere tanto de un acercamiento a otras potencias capitalistas como de reforzamiento de organizaciones como las Naciones Unidas. En 2006, el Financial Times declaró que "Las Naciones Unidas fueron creadas [por EEUU] porque, a pesar de todos sus defectos, sirven a los intereses americanos".
Al igual que la Liga de las Naciones, su precedente, las Naciones Unidas son presentadas como una organización humanitaria, sin clases, dedicada a la erradicación del hambre, el establecimiento de la paz y como el guardián de una "comunidad internacional" no definida. En realidad, es una agrupación de las potencias capitalistas mundiales, dominada por los EEUU desde su concepción y previsiblemente seguirá siéndolo en el futuro. Y precisamente porque la ONU, y para ser mas específicos algunas de sus agencias, puede jugar un papel progresivo en la sugerencia de soluciones, como por ejemplo al SIDA y el hambre en el mundo, aun tiene el aura de una institución que puede actuar en nombre de la humanidad como un todo.
Reformistas y liberales bien intencionados desean darle contenido social progresivo a la idea de la ONU. Sin embargo, guerras brutales han sido perpetradas bajo la bandera de las Naciones Unidas – el Congo en los 1960, la Guerra de Corea, etc. Cuando le conviene y cuando puede reunir los votos necesarios del Consejo de Seguridad, EEUU prefiere actuar bajo su bandera. Cuando no tiene su apoyo, no vacila en salirse de las Naciones Unidas, como en el caso de Irak, donde organizo la llamada "coalición de los dispuestos". El CIT se contrapone a la falsa e hipócrita percepción del "internacionalismo" manifestada a través de éste órgano, el verdadero internacionalismo, de aquellos con intereses comunes, los trabajadores y oprimidos del mundo que luchan por cambiar la sociedad en dirección socialista.
La administración Bush ha tomado una postura "pragmática" hacia la ONU. Pero, siendo como es, fuertemente influenciada por la derecha Cristiana, sigue bloqueando importantes propuestas hacia un conjunto de soluciones, siquiera moderadas, para combatir el SIDA en el mundo. EEUU no aceptará un objetivo global y dice "Cualquier mención de condones tiene que tener su equivalente en abstinencia y fidelidad". Esta idea encuentra apoyo entre muchos países musulmanes, incluyendo Egipto y los regímenes conservadores de África y Latinoamérica. Todo ello, al mismo tiempo que el número estimado de personas infectadas por el virus VIH, el SIDA, es de 38.6 millones. En el 2005, 4.1 millones se infectaron y 2.8 murieron de SIDA. El tratamiento con medicinas está disponible para menos de la mitad de los infectados por el virus.
La misma ineficacia se deja ver en cuanto al tema del hambre en el mundo, con el fracaso total de "Hacer que la Pobreza pase a la Historia". La colosal amenaza de desastre medioambiental esta también mas allá de su control. Una de las paradojas del capitalismo hoy en día es que, a pesar de su supuesto éxito económico, la sensación de malestar, el sentimiento de incapacidad para controlar el mundo y solucionar sus crecientes problemas es expresado claramente por los estrategas del capital. Los agoreros del capitalismo se jactan del éxito sin precedentes de su sistema como motor de crecimiento. Pero incluso ellos se ven obligados para reconocer esta visión como desequilibrada, con una división inaudita entre el llamado "norte" rico y el pobre "sur". Al mismo tiempo, el hambre acosa a la mayor parte de la humanidad y la brecha dentro de cada país entre "los que tienen" y "los que no tienen" ha alcanzado proporciones alarmantes, incluso dentro de la población misma del imperialismo estadounidense.
La filosófica "razón de ser" del capitalismo estadounidense es que supuestamente fue creado como una "meritocracia". Esta filosofía mantenía que la "movilidad social" de los EEUU permitía a una persona común elevarse hasta la cima de la pirámide de riqueza y poder. Esto nunca fue cierto; la mayor parte de la riqueza se concentraba en las manos de un puñado de familias y sus descendientes – la plutocracia moderna. No obstante, el refrán; "una marea creciente eleva todos los barcos", de John F Kennedy, el ex-presidente de EEUU, se impuso mientras la economía estadounidense pujaba hacia delante y mientras unas pocas migas caían en las manos de las clases medias y trabajadora.
E Incluso los profetas del capitalismo reconocen ahora que esto no esta pasando hoy, siendo el salario de un director ejecutivo americano 300 veces superior al salario medio, diez veces mas que en los 1970. El "salario medio" no ha crecido en 20 años, preparando el camino de futuras explosiones políticas y sociales colosales en los EEUU. La polarizacion entre ricos y pobres ha impulsado a algunos comentaristas a decir que los EEUU "terminará como Brasil", un país notorio por la concentración de sus ingresos y riqueza en las manos de unos pocos. En vista de los hechos, la revista "The Economist" ha declarado: Algún tipo de crisis podría causar amplio descontento político. Eventualmente, el tejido social podría estirarse". Aparte de esto, todo el material combustible del capitalismo mundial, Palestina, Irak, Irán y Somalia podría explotar en la cara de la clase dirigente de EEUU agravando sus problemas acumulados. El Huracán Katrina, el mayor desastre en la historia de los EEUU, también reveló otra úlcera sangrante del cuerpo políticos del imperialismo estadounidense. Se podría mantener que esto supuso un golpe incluso peor para Bush dentro de EEUU que Irak y desacreditó más aún el modelo económico estadounidense en el resto del mundo.
La polarización de la riqueza no está restringida solo a EEUU, Europa y Japón. El abismo grotesco entre ricos y pobres ha crecido internacionalmente muy rápidamente con la aplicación de políticas neo-liberales. En 1960, se estimaba que la brecha entre los 20% más ricos y los 20% más pobres era de 30:1. En 1997 se había elevado hasta 74:1 y para el 2005 era el escalofriante de 150:1! Esta es una de las características del capitalismo moderno y combinada con los efectos acumulados de la creciente explotación y el estrés de la vida moderna y otras presiones de tipo social, hay una creciente alienación de la sociedad cada vez más palpable en todas partes del mundo. Estos son algunos de los elementos de la desintegración social incluso dentro de los países imperialistas y uno de los mayores problemas que nosotros y el movimiento obrero tenemos que abordar.
También dentro del mundo neo-colonial, en medio de un océano de pobreza y sufrimiento, solo a unos pocos capitalistas elegidos les ha ido excesivamente bien. Un club exclusivo de 8.7 Millones de individuos, cuyo valor de activos líquidos se eleva a 1 Millón de dólares, sin incluir sus residencies y bienes consumibles, han vistos sus fortuna crecer un 6.5% en el período de un año. Más arriba de ellos, los ultra-ricos, unas 86.000 personas en todo el mundo que poseen recursos financieros de más de 30 Millones de dólares han visto su fortuna crecer un 10%. Estos últimos representan el 1% más rico del 1% de las personas más ricas en el mundo y controlan el 24% de la riqueza global. Estos capitalistas ricos provienen ahora también de América Latina, el Oriente Medio y África, donde se ha registrado el mayor incremento en el número de personas ricas gracias al alza en los precios de bienes de las materias primas.
Dicho de otro modo, los enormes incrementos en los precios de materias primas beneficiaron a unos pocos favorecidos dentro del mundo neo-colonial, mientras que el crecimiento en los países industrializados "avanzados" enriqueció a un puñado de billonarios plutócratas. En números absolutos, el club de los ricos parece bastante grande con más de 8 millones de personas, pero visto en relación a la población mundial de 6 billones es insignificante.
Estas características del capitalismo del Siglo XXI en combinación con las consecuencias de la globalización crean nuevas tareas para el movimiento obrero y los marxistas. La tendencia a trasladar la producción a China y Asia debilita la industria y el proletariado industrial en Europa, EEUU y América Latina y fomenta a su vez el reforzamiento del sector servicios y la proletarización de nuevos sectores. Sin embargo, estas capas de "nuevos trabajadores" carecen de la experiencia y tradición de la clase trabajadora tradicional. Esto plantea nuevas tareas de organización y crea la necesidad para el movimiento obrero y particularmente para los marxistas, de ayudar a esos trabajadores a crear sus propias organizaciones y desarrollar su experiencia de lucha. Será de vital importancia desarrollar más a fondo este aspecto del trabajo y el programa de las diferentes secciones de la CIT.
La vanguardia de los súper-ricos es por supuesto la clase dirigente estadounidense. EEUU puede que sea la única superpotencia militar del planeta, pero sus fundamentos económicos han sido debilitados por el 7% de déficit de la cuenta corriente del país. Se llegará a una resolución separada para la economía mundial pero los procesos económicos afectan profundamente las relaciones mundiales y son, en última instancia, la base en la que se basan tanto las relaciones entre las diferentes potencias como la viabilidad del sistema. Aunque el crecimiento parece ser impresionante a primera vista, no se ve reflejado en una amplia mejora en el desarrollo de las fuerzas productivas. Es un crecimiento desequilibrado, incluso dentro de EEUU, donde nueve de cada diez americanos están preocupados por la "exportación" de sus puestos de trabajo a otros países. Un millón de puestos de empleo ya han sido trasladados fuera de las fronteras estadounidenses desde el comienzo de la presidencia de Bush.
A nivel internacional, la cooperación entre las diferentes naciones capitalistas se ha estancado, según muestra el punto muerto en el que se han quedado las Rondas de Comercio de Doha. La misma conclusión se puede extraer del análisis de las tensas relaciones entre EEUU y China, en la que EEUU está presionando al régimen chino para revaluar el renminbi. Una enorme revuelta está teniendo lugar, sobre todo dentro de los países neo-coloniales, como consecuencia de los efectos de las finanzas mundiales, controladas por EEUU, y las organizaciones de comercio como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Mundial de Comercio (OMC).
Durante la mayor parte del período de posguerra, EEUU pudo bajar progresivamente las tarifas del comercio mundial gracias al sistema de "comercio controlado" – impulsado en su mayor parte por el mismo gobierno estadounidense. Esto beneficio al capitalismo y junto con nuevos factores surgidos a partir de la Segunda Guerra Mundial sirvió de fertilizante para el impulso de la economía mundial. A mediados de los 1990, el sistema de comercio controlado fue reemplazado por la globalización capitalista radical, en la cual el mercado retomaba el papel anteriormente jugado por los gobiernos. Esto, junto a la aparición de grandes multinacionales –especialmente dentro del sector comercial y electrónico- fue favorecido por la creación de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Pero los efectos desastrosos del sistema sobre los países neo-coloniales – sobre todo aunque no exclusivamente sobre su agricultura- han llevado a una revuelta contra los intentos del imperialismo estadounidense de establecer los términos en que se desarrollará el sistema mundial de comercio. Esto, a su vez, ha llevado a una retirada del "universalismo utópico" económico por medio de estos organismos económicos internacionales.
En su lugar, EEUU intenta implementar acuerdos económicos y comerciales bilaterales con naciones favorecidas. Esto se refleja en la feroz competencia entre el capitalismo estadounidense con el europeo y el japonés dentro de los mercados mundiales, y en especial en las relaciones con China. Por otro lado, las potencias imperialistas -EEUU y China sobre todo- están peinando el mundo para quedarse con la parte del león de las reservas de los recursos energéticos. Esta guerra energética, que ha llevado a China, en particular, a "reconquistar" África estableciendo tratos especiales con Nigeria y Angola, por ejemplo, ha concedido un nuevo poder e importancia dentro del capitalismo mundial a las naciones exportadoras de petróleo. Rusia, debilitada, desfavorecida y una potencia casi ex-industrial después de la caída del Estalinismo, se ha convertido en una superpotencia energética en comparación con Europa e incluso China. El Oriente Medio, por supuesto sigue siendo la principal región productora de petróleo, poseedora de la mayor parte de reservas de petróleo conocidas en el mundo.
El reciente crecimiento de la economía mundial, con el desarrollo estelar de China sobre todo, ha dado lugar a una intensa competencia por las material primas de las cuales las energeticas son las mas importantes. Esto le ha dado un peso añadido a la Venezuela productora de petróleo, que ha permitido a Chávez un espacio de maniobra mucho mayor que el que jamás haya tenido Castro o Cuba – una ventaja para Chávez en su conflicto con la contrarrevolución interna y externa. Por su lado, la Rusia de Putin no ha dudado en utilizar su condición de "músculo energético" dentro de lo que los comentaristas occidentales denominan el "nacionalismo de recursos". Rusia provee el 60% de la demanda energética de la UE. La UE y los EEUU acusaron a Rusia de "ultraje" cuando ésta última hizo uso de su nuevo poder para presionar a sus ex-satélites Ucrania y Georgia para volver a alinearse. El conflicto escalo cuando Rusia intento elevar los precio de la energía que suministra a Europa Occidental, a pesar del hecho de que la amenaza fue mínima en comparación con los precios del petróleo cuadriplicados en 1974-75 por parte de la OPEC. Es más, el imperialismo Americano no vacila en usar su ventaja tecnológica para establecer los precios económicos a la hora de proveer tales productos a sus "aliados" capitalistas.
Los problemas y la lucha por la energía y el agua continuarán en este siglo mientras existan el capitalismo y el imperialismo. Al mismo tiempo, los recursos energéticos actuales, particularmente el petróleo, son finitos. Los descubrimientos de nuevas fuentes de petróleo alcanzaron su punto más alto en 1964. La combinación de sub-inversión, bajos precios del petróleo y la intensa demanda reciente como resultado del crecimiento de economías clave como China, significa que la producción de petróleo esta virtualmente en su límite hoy en día. La expectativa de que los altos precios del petróleo vayan a bajar no se cumplirá a menos que haya un retroceso en la economía mundial. Al mismo tiempo, los economistas burgueses prevén que el alza continua de los precios del petróleo terminara en lo mismo que cualquier otro incremento de precios; la búsqueda frenética de alternativas.
Debido a la "escases de energía" proyectada, hay una presión mundial por alternativas, que ha llevado a la reevaluación de la energía nuclear, incluso de plantas de energía basadas en fisión nuclear. Sin embargo esta alternativa es inaceptable para los socialistas y marxistas, debido al legado futuro de los desechos de la energía consumida que deterioraran la vida de las generaciones futuras. En el caso de Irán, es hipócrita que los EEUU – no digamos ya su aliado Israel que ya es una potencia nuclear – exija que Irán no tome la opción nuclear o incluso el potencial de producir una bomba nuclear. No obstante, la verdadera defensa del pueblo iraní reside en la oposición al imperialismo por las masas persas, así como en la oposición mundial a cualquier acción militar contra Irán.
Los efectos de la Guerra de Irak combinados con los del huracán Katrina provocaron una caída sin precedente en los ratings de aprobación de Bush – llegando al 31% a mediados de 2006. Él es el presidente más impopular desde 1945, aparte del odiado Nixon, que fue sacado del cargo como resultado de la Guerra de Vietnam y las repercusiones del escándalo Watergate. Esto debería ser reflejado en la elecciones de mitad de período en noviembre de 2006 pero, tal es la descomposición del Partido Demócrata, que esto no es seguro. La mayoría de los candidatos Demócratas competidores para las elecciones presidenciales de 2008 – especialmente Hilary Clinton – adoptaron una actitud de "halcones" hacia Bush, exigiendo tropas y gastos adicionales para reforzar la posición de EE.UU. en Irak pero han comenzado a suavizar su posición.
No es solamente en Irak sino en todas partes del mundo neo colonial que el proyecto de un nuevo "imperio" de EE.UU. ha sufrido retrocesos. La élite Romana, al aplastar a sus esclavos coloniales, estaba orgullosa al de declarar: "Dejemos que nos odien en tanto nos teman" (oderint dum metuant). Esta fue también la filosofía de Bush y su banda después del 11 de septiembre mientras desestimaba brutalmente a sus críticos burgueses tanto en casa como en el extranjero. Parecía que nada podría ponerse en el camino de la fuerza militar arrolladora del imperialismo norteamericano. La consecuencia, como hemos visto, es que las masas en todo el mundo neo-colonial continúan odiando al imperialismo de EE.UU. pero han perdido su miedo al gigante norteamericano. Esto se muestra en Somalia, Afganistán, Irán, en el conflicto con Corea del Norte y en todas partes.
La victoria de los islamistas en Somalia, apoyados por los capitalistas locales, y las masas desesperadas por cualquier alternativa al caos a su alrededor. Representa una derrota asombrosa a la estrategia de EE.UU. de contra terrorismo por delegación en el Cuerno de África. Desde la caída del dictador Mohammed Siad Barre en 1991, el país ha estado bajo la bota de señores de la guerra corruptos quienes acumularon enormes riquezas a través del control de puertos, carreteras y pistas de aviación sin autoridad nacional reconocida. Los EE.UU. apoyaron a estos déspotas incondicionalmente incluso cuando algunos capitalistas somalíes se acercaron a ellos para que cambiaran su política. Los EE.UU. temían una "talibanización" de Somalia, pero su mal cálculo ahora amenaza precisamente con el resultado que esperaban evitar. Bush ha hecho ruidos amenazantes sobre deseos de prevenir "una nueva base de Al Kaeda" pero después de la ignominiosa retirada de las fuerzas de EE.UU. de Somalia bajo Clinton en 1994 no será capaz de intervenir militarmente de forma directa.
Los islamistas por otra parte, no serán más capaces de abrir un nuevo camino de paz y prosperidad para el sufrido pueblo Somalí de lo que fueron los Taliban en Afganistán. Los últimos señores de la guerra capitularon ante el nuevo régimen islámico pero este puede transformarse fácilmente en una dictadura teocratita, agobiante, que suprima cualquier movimiento de los trabajadores y los pobres.
Los EE.UU. no se quedaran de brazos cruzados y, dependiendo de la postura adoptada por el Nuevo régimen islámico, pueden tratar de intervenir, probablemente no directamente sino posiblemente a través de delegados. Antes de la capitulación de los señores de la guerra, había reportes de tropas etíopes cruzando la frontera en apoyo del "gobierno provisional". Naturalmente hay temor entre los países vecinos que el contagio del "fundamentalismo islámico" en Somalia se pueda extender a toda la región.
No obstante, la amenaza general de los islamistas, particularmente de Osama Bin Laden y su grupo, después del 11 de septiembre, de levantar a la ummah, la comunidad mundial de musulmanes, detrás de sus banderas no ha tenido éxito. Los yijadistas detrás de Bin Laden y otras personalidades podrían ser comparados con una suerte de terrorismo "anarquista" burgués y religioso. Este último busca electrizar a las masas con las valerosas hazañas de un puñado de terroristas, esperando así provocar un cambio fundamental. El marxismo, por supuesto, contrapone la fuerza de masas de la clase obrera y sus organizaciones al anarquismo, "liberales con bombas". Los yijadistas de Bin Laden, son reaccionarios con bombas, Más aún son enviados de dios para la banda neo conservadora alrededor de Bush. Han reemplazado la "amenaza" del estalinismo como la excusa para militarizar una gran parte de los EE.UU., para crear un "estado de miedo", para el gasto colosal incrementado en armas, y la legislación represiva etc. Además, ellos no han conseguido el apoyo de masas de la ummah, la Comunidad Islámica, alrededor del mundo. Las ideas islámistas, Islam de derecha para ser más precisos, sigue siendo un problema mayor y puede transformarse en un punto de movilización de las masas a los regimenes corruptos del mundo árabe y en el resto del mundo neo colonial.
El éxito de Hezbollah en contener, al menos, el ataque israelí al Líbano, ha significado que esta organización antes que Al Kaeda, se ha transformado en un símbolo de la resistencia árabe y hasta cierto punto "islámica" al imperialismo y sus clientes, como Israel, en el Medio Oriente. Además, Hezbollah, tanto en sus orígenes – como respuesta a la invasión israelí del Líbano en 1982 – y en su forma actual, difiere en importantes aspectos de Bin Laden. Ha dado la bienvenida e incorporado sectores de la vieja "izquierda", incluidos miembros del Partido Comunista Libanés y palestinos radicalizados, a sus filas. Recientemente Nasrullah ha levantado la figura de Che Guevara como símbolo de resistencia, no sólo en el mundo neo-colonial sino en el Líbano mismo también, ha justificado el "bloque común" con socialistas etc. Más aún, Hezbollah ha echado por la borda sus demandas previas por un "Estado islámico" en el Líbano. En este sentido, ha adoptado algunas de las formas de un movimiento burgués democrático de resistencia a Israel y al imperialismo. Sin embargo, es prematuro concluir, como señalamos antes, que se pueda desarrollar como una amplia organización Libanesa, antes que representando predominantemente a los Chiítas.
El éxito del Hezbollah a ojos de las masas árabes ha aumentado la percepción general que son las organizaciones islámicas las que combaten los lacayos del imperialismo en el Medio Oriente, antes que las fuerzas de izquierda o nacionalistas, que "tuvieron sus días" en el desarrollo en el mundo árabe en los últimos 50 años. Son organizaciones como Hezbollah, con un elemento de ideas islámistas, o el Hamas sunita en Palestina, las que han salido al escenario y se han enraizado a costas de movimientos de tipo "secular" como Fatah. Al mismo tiempo, con la influencia incrementada viene gran presión para conformarse con la "realidad". Esto ha obligado a Hamas, parcialmente bajo la presión de los prisioneros políticos palestinos, antes de la invasión del Líbano a reconocer tácitamente una solución de "dos estados" para la disputa árabe israelí. Tanto Hamas como Hezbollah, especialmente si hay un período de paz inestable, podrían ser afectados y divididos a lo largo de líneas de clase, dada la situación económica catastrófica en el Medio Oriente – fuera de los ricos Estados del Golfo – y lo que esta significa en la situación cotidiana de las masas árabes.
Las masas pueden "saquear la despensa de la historia", incluso tratar de usar la ropa ideológica descartada del pasado debido a la ausencia de alternativas marxistas y socialistas de masas. Esto se ha reflejado en algunos países con el apoyo masas por ideas y organizaciones. Sondeos recientes, han indicado que el apoyo a las ideas y métodos de Bin Laden en el mundo islámico ha caído marcadamente en 2004-5, con un fuerte descenso en países que han sido expuestos directamente a la violencia islámica. Incluso donde existen poderosas fuerzas como la Hermandad Musulmana en Egipto y otras partes, se han visto obligados a modificar su postura. De la misma manera que los partidos neo fascistas que han establecido una cierta base se ven obligados a esconder o modificar sus alas abiertamente fascistas, el mismo proceso afecta las fuerzas políticas de derecha. Ellas ganaran sustancia por el enorme resentimiento que existe en el mundo neo colonial y permanecerán como fuerzas considerables a menos que sean socavadas políticamente de manera sistemática por la construcción de fuerzas concientes socialistas y marxistas. Esta sigue siendo una tarea fundamental para que el CIT ayude al movimiento de trabajadores en la región a aproximarse con habilidad a movimientos basados en la religión, que inevitablemente se fraccionaran a partir de líneas de clase que reflejan las grandes divisiones de clase que se están desarrollando en el Medio Oriente.
Los problemas políticos, étnicos y sociales serán distintos y más complicados para el marxismo en el mundo neo colonial que en los países industriales avanzados, especialmente en áreas como Afganistán. Al mismo tiempo, algunas de las condiciones en el mundo neo colonial han sido traspasadas al "primer" mundo por la migración masiva. La base que estamos construyendo en Pakistán es una plataforma importante para intervenir en ese país y en la región como un todo. Se suponía que Afganistán iba a ser "hecho seguro" arrancando de raíz a los Taliban después de la invasión de EE.UU. y Gran Bretaña luego del 11 de septiembre. Ahora se sabe que el puño del presidente Karzai, alimentado por los recursos financieros y las bayonetas de EE.UU., Gran Bretaña y otras tropas de la OTAN, no llega más allá de la capital de Kabul. Motines anti occidentales y algunos de los mismos métodos que en Irak, como los atentados suicidas, ahora han aparecido en Afganistán. En el Sur y en la frontera de Afganistán y Pakistán, los "Taliban gobiernan la noche". El barbarismo medieval ha retornado, se han quemado colegios y mujeres aterrorizadas están siendo forzadas a volver a sus hogares.
A pesar de todas las insistencias de las fuerzas norteamericanas y británicas de que ellos están ganando "corazones y mentes" – un eco de la fracasada política de EE.UU. en Vietnam – todos sus objetivos declarados de querer sacar al país de su pasado feudal se han probado muertos antes de nacer. En un ejemplo adicional de "misión maldita ", más y más tropas han sido arrastradas a la vorágine de Afganistán. El número de tropas británicas y de la OTAN está creciendo. Tantos de los recursos de la OTAN han sido desplegados que el Financial Times declaró, "no es solamente el futuro de Afganistán sino el futuro de la OTAN lo que está en cuestión". Los generales británicos han estado advirtiendo que el ejército en Irak podría tener su columna rota en seis meses. También han sostenido que la mayoría de la población afgana podría optar por el gobierno Taliban como un precio de la "paz".
El imperialismo británico o norteamericano han fracasado en tomar nota de la historia de Afganistán. Hay in anhelo de paz y estabilidad entre el pueblo afgano de largo sufrimiento, un rechazo por la mayoría de los métodos del Taliban. Pero las fuerzas detrás de Karzai son una imagen en el espejo del mismo Taliban. Hay una mezcolanza de señores de la guerra brutales que también repelen a la población. De hecho, un sector del pueblo afgano apoya a los Taliban porque "los señores de la guerra en el poder están apoyados por los extranjeros".
Más aún, a pesar de los alegatos del imperialismo de haber erradicado el cultivo de la amapola con una alternativa positiva para los granjeros afganos, en 2006 Afganistán produjo – como nunca antes - su mayor cosecha de cultivos de opio, con el mayor incremento en la provincia de Helmand, donde las tropas británicas están combatiendo con el Taliban. De hecho, se supone que esa provincia produce por lo menos la tercera parte de la heroína mundial en 2006, un ejemplo clásico del papel "civilizador" de las tropas británicas en Afganistán. Afganistán produce casi el 90% de la heroína mundial.
Las delgadas líneas de las tropas de EE.UU. y británicas son incapaces de controlar la situación en las batallas contra el Taliban. Desesperado, el gobierno Karzai ha forjado una alianza con los "señores de la guerra narcos" y las milicias para combatir al Taliban. Al mismo tiempo, esto no ha impedido a Karzai tratar de a un acuerdo con un sector del Taliban en el sur, como el régimen Pakistaní ha hecho con el Taliban en sus fronteras.
Se estima que una "legión extranjera" de 150.000 tropas serían necesarias solo para mantener el sur de Afganistán. El completo colapso de esta comedia de gobierno "democrático" bajo Karzai está ahora planteado en Afganistán. Por razones estratégicas y de prestigio, el imperialismo se esforzará por cielo y tierra para impedirlo, pero una opción de inmovilismo es altamente improbable en esta región volátil.
Todos los regimenes de Medio Oriente son inestables y se podrían desintegrar – posiblemente por medio de la partera de la guerra, como ha sido el caso muchas veces en la historia – y entrar en un espiral fuera de control. Egipto es un caso destacado. Es una dictadura con elecciones amañadas como norma y gobierno de Mubarak y su nuevo partido "Democrático", que es la expresión política del Estado que controla. Sin embargo, el delgado barniz de "democracia" ha sido utilizado por la hermandad musulmana para entrar al plano parlamentario y desafiar el gobierno de Mubarak. No obstante, seis cientos miembros de la hermandad musulmana están en prisión, con Mubarak nunca lejos de amenazar con la represión completa de la organización si traspasa los límites.
La oposición secular también es reprimida brutalmente, lo cual significa que en lo principal, es canalizada a través de esta última. La mayor parte de la oposición secular, a diferencia de Europa del Este, se avergüenza completamente de conexiones con los EE.UU., tan masivamente impopular es este último en las conciencias de los pueblos egipcios y árabes. Aunque el imperialismo de EE.UU. apuntala financieramente al régimen egipcio - el segundo solamente detrás de Israel en subsidios de los EE.UU. – esto no será suficiente, especialmente en el evento de una recesión o depresión económica, para impedir explotar a la atmósfera de olla presión en el país. Las ideas socialistas y marxistas están encontrando recepción en Egipto así como en todo el mundo árabe. En nuestra responsabilidad intervenir. También hay una tendencia económica de apartarse de los EE.UU., como en otras regiones del mundo; el crecimiento del comercio entre países árabes ha aumentado de 4% en 2002 a 22% en 2005. El comercio de Egipto con los países árabes cercanos sube cerca de 60%, debido al aumento de las exportaciones de manufacturas y la caída de la libra egipcia, así como el incremento en los flujos de inversiones directas de los Estados del Golfo.
Por otro lado Gadaffi, el niño árabe terrible del imperialismo en el pasado, ha sido "subido a bordo" con su renuncia a las armas nucleares, la entrega de dos agentes supuestamente implicados en la explosión aérea en Lockerbie y el pago de $2.7 billones en compensación a las víctimas. No menor entre los factores en un acuerdo entre EE.UU. y Libia es la presión de las compañías petroleras por la normalización de relaciones de manera que ellas puedan poner sus manos sobre las ricas reservas Libias. El régimen de Bush está completamente silencioso, sin embargo, respecto a la "democratización" en Libia su supuesto principio guía en el Medio Oriente como un todo.
Las lúgubres perspectivas económicas del conjunto de la región, entrelazadas con crecientes conflictos sectarios y étnicos, son simbolizados por la isla productora de petróleo; Bahrein, apretada como está entre Arabia Saudí e Irak. Las desigualdades de ingresos coinciden con una división sectaria cada vez más profunda. Según las tendencias actuales, el 35% de los Bahrainies estarán desempleados para 2013 con 70% en trabajos "bajo" sus expectativas y capacidades. El régimen es "coronado" por la familia al-Kalifa, que permite que un parlamento, sin dientes, funcione. Dos tercios de la población son chiítas y las tensiones han sido estimuladas por los partidarios sunitas de Al Kaeda que sugieren que los chiítas son una "aberración". Como en Egipto, un serio retroceso económico podría provocar la división de la isla, como podría suceder con Siria y otros regimenes de Medio Oriente.
Esta inestabilidad también afectará el Magreb con Argelia que todavía está sufriendo las terribles consecuencias de los 20 años de guerra civil. Los acontecimientos en esta región, incluido Marruecos y Tunicia, tienen un profundo efecto en Europa. La incapacidad de absolver una nueva generación que sale de las Universidades y colegios alimenta el descontento ulcerante de las masas y provoca la presión para emigrar, que a su vez presiona sobre España, Francia, Italia y Europa como un todo.
Es vital para el CIT abrir un dialogo con la nueva generación de trabajadores y jóvenes que provienen de países musulmanes y con un trasfondo musulmán, y que están buscando soluciones radicales, revolucionarias a sus problemas. Algunos de ellos inicialmente, tomarán el camino del fundamentalismo islámico; algunos de ellos pueden pueden ser atraidos por ideas islámicas radicales, como vimos en la revolución iraní. Como muestra nuestra experiencia en Pakistán, con un acercamiento hábil es posible que levantando especialmente temas sociales, sindicales, la lucha por el nuevo partido de trabajadores de masas, implementando las ideas de la revolución permanente para resolver los problemas de la revolución burguesa que no ha sido llevada a cabo en esos países, se puede ganar una base para el socialismo y el marxismo.
China ha sido el tema de muchos artículos y análisis por el CIT. Las razones para esto son obvias: el fenómeno del ascenso de China, en competencia en particular, con la potencia declinante de los EE.UU., va a dominar este siglo, en lo que respecta a las relaciones mundiales, al menos hasta que la revolución socialista derroque a la élite gobernante en ambos países y en el resto del mundo. Hay acuerdo en el CIT sobre el proceso de restauración capitalista, que se ha desarrollado los últimos 26 años por lo menos. Las reformas económicas en los ochenta estaban enfocadas por el régimen chino a fomentar las industrias orientadas a la exportación de la costa. Esto transformó a China en maquila para las mercaderías baratas de Occidente y le dio un promedio de crecimiento anual del 10 por ciento.
Lo anterior ha sido presentado como un triunfo del "mercado" sobre la anticuada "planificación central". Este intento por reescribir la historia ha sido impulsado en la literatura mundial, por ejemplo en las biografías de Mao de Jung Chang y Jon Halliday, que presenta la revolución China de 1944-49 como un total desastre para China y el conjunto de Asia. En realidad, fue el segundo más grande acontecimiento en la historia, que llevó a cabo la revolución democrático-burguesa, y en lo medular fue una vindicación de la teoría de la revolución permanente de Trotsky, aunque de una manera caricaturizada.
Una economía planificada surgió de la Revolución China pero muchas de las ventajas que se derivaban de ella no pudieron ser utilizadas debido al régimen autoritario Maoísta-Estalinista que dominó el Estado y la sociedad. Sin embargo, este régimen fue relativamente progresivo – mucho más que el régimen actual – con el ingreso nacional Chino incrementándose cinco veces entre 1952 y 1978. Los salarios eran bajos pero mediante el famoso empleo "tazón de acero de arroz" de por vida, pensiones, sistema de salud y otros beneficios se creó un alto nivel de seguridad personal. Estas ventajas – al menos la mayoría de ellas – han sido arruinadas en el "retorno al mercado" de China.
Esto no ha ocurrido sin oposición masiva de los trabajadores y campesinos incluso en las primeras etapas. La Plaza Tienanmen, por ejemplo, presentada como una especie de prototipo de la actual revolución "naranja" y de otras similares en Europa del Este, con la demanda de democracia y libertad al estilo occidental, no tuvo nada que ver con algo así. Había oposición de masas al desmantelamiento del "Estado de bienestar", que había traído como resultado una enorme subida de los precios, mientras que la inflación había sido mantenida controlada en la época maoísta. Aunque un sector, principalmente en las áreas urbanas han sido sacados de "la extrema pobreza", esto ha sido a costa de una ampliación colosal de las, ya alarmantes, desigualdades sociales y económicas. De acuerdo con un escrito esto ahora significa: "China es ahora uno de los países más desiguales en el mundo, incluso más que los EE.UU." [The Guardian, 10 junio 2006, Panjak Mishra] El sistema de salud y la educación primaria se han deteriorado, e incluso el crecimiento económico – aparentemente muy impresionante en las cifras globales – está confinado a las áreas urbanas y hay gran desempleo. La mayoría de la población, además, sigue localizada en las áreas rurales, y ha enfrentado condiciones de vida estancadas cuando no en declive.
Aunque en su conjunto China sigue con fuerte impulso, sus perspectivas de crecimiento podrían ser severamente reducidas dependiendo de cuan severa sea una recesión o depresión económica del mundo capitalista. Un factor importante, no menor, que determina las perspectivas del crecimiento económico de China es la lucha de la clase trabajadora. Ahora enfrenta lo que los economistas capitalistas llaman "presión al alza de los salarios" en las grandes ciudades chinas, especialmente Shangai y Beijing. Las masas chinas, como predijimos, no aceptaran para siempre salarios casi de esclavos. Desde ya, las "protestas de masas", se han incrementado dramáticamente, con huelgas de trabajadores sobre la salud y la seguridad, y salarios conformando una parte importante de ellas. Esto tenderá a crecer, especialmente si la economía sigue hacia delante. La cuestión de los sindicatos, que ya está en la agenda de los trabajadores en China, cada vez será más destacada.
La conciencia de la clase trabajadora, ni hablar del campesinado, parece estar a un nivel muy básico. Esto significa que la lucha por sindicatos y derechos democráticos será la principal palanca para mover a la clase trabajadora a la acción. Después de un prolongado período de gobierno totalitario bajo el maoísmo, precedido por 20 años de guerra civil y dictaduras veladas que no permitieron la implementación completa de derechos democráticos, el nivel actual de comprensión de las masas chinas obligadamente tiene que ser limitado. Este no parece haber alcanzado incluso el nivel de Rusia en 1905 o, en lo sustantivo, las primeras huelgas de los obreros rusos en 1896. En cierto sentido, nos encontramos con un movimiento pre-1896 pero a una escala gigantesca. Pero la magnitud de los agravios acumulados es tal, que una vez que los trabajadores chinos se pongan en movimiento, un período similar al de 1896 y 1905 se podría desarrollar pero sería más abrupto en China.
Muchos de los pequeños grupos opositores organizados o semi-organizados, en primera instancia, parecen haberse vuelto hacia ideas maoístas. Esto es inevitable dado el contraste que ven entre las condiciones de las masas bajo China maoísta y la insoportable polarización de la riqueza, deterioro de la salud y el medio ambiente, etc. que son las características de la China moderna.
El carácter de clase de China ha sido fuente de alguna discusión, debate y diferencias en el CIT, Sin embargo, hay un acuerdo general que China se está moviendo hacia una economía completamente capitalista. Inevitablemente, esto significará que el Estado, que preside esto, reflejara completamente en una cierta etapa, los principales rasgos de clase del carácter socio-económico de la sociedad. El asunto que ahora nos confronta es la forma de capitalismo que sin duda se está desarrollando en China. La enorme escala de China – que incluye una cuarta parte de la humanidad – así como las vastas diferencias geográficas, desarrollo histórico, etc. significan que habrá importantes diferencias entre provincias y regiones. Mientras la forma china del capitalismo, es la cuestión decisiva a la que buscamos entender, también hay remanentes del antiguo estado centralizado que se expresan a través de sectores significativos de la economía que siguen siendo de propiedad estatal. Más aún, en la eventualidad de una seria recesión o depresión mundial – que afectará profundamente a China, el Estado se verá obligado a tomar bajo su control sectores de la industria privada como una forma de prevenir levantamientos colosales. Esto no será un intento de retornar a una economía planificada bajo gestión y control estalinista. Este es un capítulo en los desarrollos económicos y sociales que ha llegado a su fin en China y en todas partes. No obstante, podría recurrirse a medidas de "capitalismo de estado", no en el sentido que lo explica la TSI (Tendencia Socialista Internacional, ligada al SWP Británico) sino como era entendido por Engels.
Hay algunos camaradas que creen que China ya "llegó a la estación", tiene una economía capitalista y un estado en consonancia con esto. No obstante, pueden haber períodos en la historia – incluso períodos transicionales desdibujados que duren por décadas – en los cuales procesos contradictorios pueden coexistir en algunos estados lo cual hace difícil o prematuro dar una caracterización duradera a un proceso que todavía no está completado. En un sentido opuesto a la situación en la que está China hoy en día, hubo regimenes en el período de 1945 a los años 80, especialmente en el mundo neo-colonial que tuvieron un carácter híbrido, combinando características del capitalismo con elementos de un "estado obrero deformado" – lo que hizo la tarea de clasificar extremadamente difícil. Algunas decisiones apresuradas fueron tomadas entonces en relación con algunos regimenes porque la mayoría de las fuerzas productivas fueron transferidas al sector estatal. En retrospectiva histórica, hubiera sido mejor haber tenido mayor precaución, en relación con el carácter de clase de esos regimenes y dejar que los acontecimientos determinaran en que dirección se estaban moviendo.
El proceso es claro en la China de hoy en día, y existe total acuerdo en nuestras filas sobre su acercamiento hacia un régimen capitalista total. Sin embargo, en estos momentos, dicho proceso no está completamente finalizado ni siquiera en el ámbito económico. Aún quedan vestigios del sistema Maoísta- Estalinista anterior junto con elementos abiertamente capitalistas. Tanto la burocracia civil como las fuerzas armadas chinas (el Ejército de Liberación del Pueblo) mantienen características puramente capitalistas al lado del estado Maoísta-Estalinista.
Aunque existen discrepancias en cuanto al alcance del proceso de instauración1 capitalista, sin embargo, existe un común acuerdo a cerca de las tareas y reivindicaciones para provocar un giro revolucionario en China. Lo que se exige no es una "revolución política clásica", tal y como sería el caso de un estado obrero deformado del tipo de los países de Europa del este o la antigua Unión Soviética anterior a 1989. En aquel entonces no se necesitaba un cambio social sino una "democracia obrera", la erradicación del estado estalinista burocrático y su reemplazo por un estado obrero sano. En la China de hoy, la tarea no se presenta tan sencilla debido a la mezcla de las formas estatales con las privadas. Por tanto, el programa para una nueva revolución debería incluir una combinación de elementos del programa de la "revolución política" junto con aquellos necesarios para una "revolución social" bajo el capitalismo.
Dentro del sector estatal, el cual es considerable, los trabajadores chinos exigirán una purga del sistema burocrático, la elección de los oficiales, el derecho a retirarse, el que ningún oficial deberá recibir sueldos por encima del trabajador medio, limitaciones estrictas sobre los ingresos de los especialistas y la sustitución del aparato burocrático del PLA (Ejército de Liberación del Pueblo) por el pueblo armado. Dentro del creciente sector privado, se exigirá la nacionalización o la vuelta a nacionalizar de las antiguas empresas organizadas por el estado (SOEs) así como la nacionalización de los monopolios imperialistas que operan en China, con una compensación mínima, y su control y gerencia en manos de los obreros. La formación de un movimiento obrero fuerte en China es de vital importancia para la lucha mundial por el socialismo.
Los poderes de la élite gobernante en China parecen estar en continua expansión no sólo internamente sino especialmente a escala internacional. Tal y como se explicaba anteriormente, está desafiando a los EE.UU. (particularmente en el mundo neocolonial) como un campeón de los pobres del mundo frente a las naciones ricas occidentales. Está ofreciendo ayuda benéfica a los países de África, América Latina y Asia como un cebo para obtener las materias primas (principalmente petróleo y metales) y que China necesita para su base industrial en expansión. La necesidad que tiene China de energía es inmensa, y le ha llevado, por ejemplo, a negociaciones con Brasil, Venezuela y Cuba en América Latina así como con varios países de Asia. Angola ha sustituido recientemente a Arabia Saudita como el principal abastecedor de petróleo de China. Ésta también ha invertido en potencial productivo, primordialmente en el mundo neocolonial. Las condiciones en las fábricas que China ha instalado reflejan aquellas existentes en la propia China: la inexistencia de derechos democráticos, ausencia de sindicatos, etc. Esto ha generado antagonismo e incluso odio por parte de aquellos trabajadores que están detrás de esta explotación capitalista implacable.
China busca, a su vez, un aumento de su potencia militar. Este país es ahora, después de EE.UU., la mayor potencia mundial en cuanto a gastos de defensa se refiere. El Instituto de Estudios Estratégicos, cuyo centro está en Londres, opina que el crecimiento del gasto militar chino a lo largo de la década pasada se ha incrementado en un 300% en términos reales. Su gasto verdadero es probablemente un 70% mayor de lo que ofrecen las cifras oficiales. En 2003 el gasto total en el área militar se colocó en casi 40.000 millones de dólares, el 2.7% de su producto interior bruto, comparado con el 3.7% de EE.UU. De hecho, el gasto estadounidense en armamento se queda enano al compararlo con el de China actualmente. Pero, detrás de todas las protestas por parte de portavoces de EE.UU. tales como el vicepresidente Cheney sobre el gasto militar de China y su creciente exportación de armas, se encuentra el miedo a un posible conflicto militar con China en algún momento.
Taiwán puede considerarse el punto álgido para un posible choque que, dada la inclusión de Japón por parte de los Estados Unidos dentro una alianza militar en el Pacífico, podría derivar en conflicto. Sin embargo, no es sólo en el "escenario asiático" donde se ha planteado la posibilidad de un conflicto entre China y EE.UU. La refriega mundial de los países imperialistas y la competitividad entre China y Japón, cada vez mayor, tienen el potencial como para desencadenar un conflicto en el mundo neocolonial también.
Sin embargo, el papel que China desempeña en el ámbito internacional está condicionado por los avances internos y, particularmente, por la evolución de su desarrollo económico. Ello, a su vez, depende de que China se ponga al día, principalmente en términos tecnológicos, con respecto a los países industriales más avanzados. Conscientes del peligro que plantea a largo plazo su predominio económico, sectores influyentes crecientes de la clase dominante en EE.UU. están urgiendo para se frene radicalmente el "traspaso de tecnología" hacia China.
Éste es un cambio significativo adoptado por el imperialismo de EE.UU. hacia el desarrollo de los "tigres" después de la Segunda Guerra Mundial. En aquel entonces, EE.UU. ayudó al desarrollo de los "tigres" (Hong Kong, Singapur, Corea de Sur, Taiwán y, hasta cierto punto, Malasia) porque estaban compitiendo con China, donde existía una economía burocrática planificada que se desarrollaba bajo el régimen estalinista chino. Además, la economía de los "tigres" era pequeña, al menos al principio, y eran incapaces de presentar una amenaza seria a la industria estadounidense. China es una propuesta diferente, lo que ha desembocado en una esquizofrenia política y económica por parte de los EE.UU. con respecto a su desarrollo. Por un lado, China impulsa a la economía estadounidense gracias al abastecimiento de bienes baratos. Esto, a su vez, mantiene baja la inflación. China es también la principal nación asiática que está inyectando el 7% del déficit en la cuenta corriente de EE.UU. mediante la compra de papel moneda. Pero, en cambio, se teme que China pueda al final alcanzarlos económicamente y sustituirlos como la potencia dominante del planeta.
El capitalismo europeo también se ha hecho eco recientemente, por boca de Merkel (canciller alemán) de los temores de EE.UU. al denunciar a China por el "traspaso obligado" de tecnología. Se refería a "copias sin licencia" de productos tecnológicos europeos o estadounidenses que son fabricados por empresarios chinos e inundan el mercado, según sus palabras, "dañando a nuestras empresas directa y enormemente". Lo que culmina su malestar es que, según Merkel, "China no es una economía de mercado. Es una economía centralizada que el gobierno intenta desarrollar a través de la ayuda involuntaria de las compañías extranjeras", Su definición de una "economía centralizada" es aquella en la que la intervención estatal estipula, por ejemplo, el que el 60% de cada bien destinado al mercado chino tenga que formar empresa conjunta con los "productores del área". El capitalismo mundial persigue un capitalismo chino completamente libre junto con el desmantelamiento de todos los límites puestos a las economías extranjeras sobre el control de los recursos y activos chinos. Sin embargo, el estado chino no parece que vaya a acceder a esto inmediatamente.
En el camino hacia el desarrollo de la economía capitalista china se presentan posibles obstáculos y escollos. La enormidad del país y las tremendas diferencias entre las distintas provincias significa que las posibilidades de enfrentamientos entre las provincias e incluso, hasta cierto punto, la posible fragmentación o ruptura de China es una perspectiva futura posible. Y no menos es el colosal coste en medio ambiente. Incluso comentaristas burgueses se han visto obligados a hacerse eco de los puntos que la CWI (Clean World International) ha señalado donde se indica que la continuidad de un desarrollo similar al de los últimos veinte años provocará problemas medioambientales inaceptables no sólo para China sino también para el resto del planeta. Para que China alcanzase el nivel de vida estadounidense, ¡tendría que utilizar los recursos de cuatro planetas!
Sin embargo, ¿Porqué las masas chinas deberían permanecer en su lamentable estado económico y cultural actual soportando sobre sus espaldas el desarrollo de la industria? En esto reside el interrogante central planteado al pueblo chino y la mayoría de la humanidad, la mayor parte de la cuál vive en el mundo neo colonial. Bajo el capitalismo, la agricultura equivale a atraso, mientras la industria significa progreso y mejora de las condiciones de vida. En un "mercado libre" no regulado esto quiere decir que cada estado nacional debe reproducir las mismas características industriales y económicas de los estados y esferas más avanzados del mundo. Esto no solamente es desperdicio sino que produce la amenaza medioambiental al planeta de la cual somos testigos ahora. Pero, bajo una economía mundial planificada bajo control democrático de las masas y sus organizaciones, sería posible tener una división del trabajo democrática y equitativa del trabajo, lo que significaría que la agricultura no equivaldría automáticamente a "subdesarrollo".
Basándose en un plan mundial y en la entrega, de forma democrática, del excedente económico creado por los trabajadores, se podría mejorar sensiblemente el nivel de vida del mundo neocolonialista, en China e India especialmente, sin que el mundo desarrollado se vea afectado. India, descrita como "estrella brillante" por el anterior gobierno del partido nacionalista hindú, BJP, ha experimentado un cierto crecimiento, pero la gran mayoría de la población india aún vive en extrema pobreza y privación. Con sólo esto, la erupción de protestas en masa en los estados más pobres de India estaba garantizada, simbolizada por la huelga general contra la privatización llevada a cabo en 2006. El punto de apoyo que hemos empezado a desarrollar (tanto en India como en Pakistán, donde nuestra sección progresa rápidamente) es crucial por ser un continente que está dentro de una gran confusión. Trataremos más de India en la Resolución Asiática.
Corea del Norte, miembro original del llamado, según Bush, "eje del mal", ha lanzado siete misiles al mar del Japón, a 370 millas de Japón, y ahora ha llevado a cabo pruebas nucleares. El régimen de Pyongyang lo tenía todo calculado para crear una sensación de ridículo absoluta en el marco del imperialismo estadounidense. Ésta ha sido la mayor demostración del atrevimiento militar por parte de Corea del Norte desde que Kim Jong Il subió al poder en 1994, el único caso de poder hereditario en una nación Estalinista (de Kim Il- Sung a su hijo.) Kim Jong-Il gobierna un estado desolado donde la prioridad de comprar armamento ha llevado a la ruina económica del país. El país sufrió una hambruna en 1990 y sólo la ayuda internacional, según parece, pudo evitar el derrumbamiento total.
El lanzamiento de misiles el día de la Independencia de EE.UU. estaba también dirigido a interponerse en el lanzamiento del vehículo espacial estadounidense Discovery. Corea del Norte primeramente lanzó un misil contra Japón en 1998 seguido de su ruptura con el Tratado de No-Proliferación Nuclear en 2003, y, en 2005, anunció que había adquirido armas nucleares. A base de incrementar los riesgos en cada ocasión, el régimen de Kim obtuvo varias concesiones, primeramente con la visita a Pyongyang del ministro de asuntos exteriores del gobierno de Clinton, Madeleine Albright, y luego fue seguido de varias conversaciones desde el año 2003 hasta que, en 2005, el régimen forzó a Bush a declarar que no estaba "centrado" en derrocar al régimen en Pyongyang. También, por primera vez, Corea del Norte ha hecho pruebas con armas nucleares, lo que ha empeorado aún más las tensiones de la región e internacionales.
Esto no ha impedido que algunos nuevos miembros extremistas del gobierno de Bush pujen por un cambio de gobierno, pero no mediante una intervención militar sino a través de sanciones y presión económica en Pyongyang. Después de las pruebas nucleares, el Consejo de Seguridad de la ONU ratificó unánimemente la imposición de sanciones. Sin embargo, incluso estas medidas son arriesgadas, dada la inestabilidad del régimen y la de Kim mismo. Con anterioridad, Corea del Sur tuvo un acercamiento un poco más moderado hacia Corea de Norte ya que, lógicamente, el sur estaría afectado más directamente si el norte se viene abajo de repente o bien, si Kim decide optar por una aventura militar. Los misiles que Corea ha lanzado son un peligro en potencia para Corea del Sur y Japón, pero no son suficientemente potentes como para alcanzar los EE.UU. continentales.
La reunificación de las dos Coreas, norte y sur, no sería una repetición de la caída del muro de Berlín que ha llevado a la unificación de Alemania. Dicha evolución, incluso, ha agravado enormemente los problemas del capitalismo alemán hasta nuestros días. Pero un derribamiento súbito de Corea del Norte podría desembocar en la huída de miles de habitantes hacia la frontera y podría dar lugar a un derrumbe económico inmediato también en Corea del Sur.
La adquisición de armas nucleares por parte de Corea del Norte, un país extremadamente inestable y poco fiable, apunta hacia la ineficacia de la política de "no- proliferación de armas nucleares" basada en el capitalismo. Únicamente a través de una revolución socialista democrática el pueblo erradicaría de las manos de una élite o clase irresponsable (ya sea Corea del Norte, Teherán o bien en EE.UU. o Gran Bretaña o cualquier otra parte) la posibilidad de lanzar ataques nucleares, e incluso la de una batalla nuclear que acabase con el mundo.
Las últimas elecciones demostraron la subida la poder de Rajapaksa como presidente, junto con el gobierno bipartito formado por el partido Sri Lanka Freedom Party (SLFP) y el Janatha Vimuktasi Peamuna (JVP). Nosotros, a través de nuestro partido USP, alertamos que el país podía ir hacia un conflicto étnico entre las distintas comunidades e incluso hacia otra guerra civil completa. De hecho, el gobierno de Rajapaksa, mediante el ejército, ha aumentado la presión sobre el LTTE y debido a esto, las negociaciones de paz se han interrumpido.
Rajapaksa creyó que el LTTE se había debilitado seriamente, primeramente debido a la deserción de las fuerzas de Karuna (ex líder de los Tigre Tamil y claramente en colaboración con el gobierno) que condujo a un conflicto entre dichas fuerzas y el LTTE, especialmente en el este. La facción de Karuna ha recibido apoyo por parte del ejército de Sri Lanka contraviniendo el acuerdo previo de cese al fuego. El gobierno también creyó que en esta época de "guerra al terrorismo", seguido por la prohibición de la LTTE por parte de la Unión Europea, los Tigres huirían y serían incapaces de oponer seria resistencia a las incursiones del ejército hacia el norte y el este. En otras palabras, el antiguo poder del LTTE habría mermado lo suficientemente como para permitir que el gobierno declarase que se podía dar por terminado cualquier tipo de peligro que el LTTE pudiese significar para la coyuntura constitucional.
Sin embargo, hay quien está más en lo cierto y avisan que ello empujaría a los Tigres a luchar y a adoptar una postura más radical que la obtenida durante los últimos años desde que se firmó el tratado de paz. A pesar de que los Tigres negaron cualquier tipo de responsabilidad sobre la sucesión de bombas suicidas, los conflictos tanto terrestres como marítimos entre los Tigres y el ejército o Karuna demuestran que ha recomenzado una guerra civil. Si ello desemboca en una guerra permanente está aún por ver.
Durante 2006, miles de Tamiles han cruzado ya el estrecho de Palk para unirse a los 55.000 tamiles refugiados en los 102 campamentos a lo largo del estado de India Tamil Nadu. Desde diciembre de 2005, al menos 250.000 han sido desplazadas de sus casas. Ello demuestra además el efecto que tiene la situación de Sri Lanka en India y particularmente en el estado clave de Tamil Nadu con los 61 millones de tamiles, la población predominante. Éstos, naturalmente, simpatizan con los 3.6 millones de Tamiles (el 18% de la población de Sri Lanka) que han sufrido ataques por parte del ejército de Sri Lanka, incluida una amplia gama de abusos de los
Por otro lado, el capitalismo de India, el poder imperialista local en la región, es extremadamente sensible a cualquier tipo de levantamiento armado en su vecindad, particularmente aquellos con fondo étnico o de dimensiones nacionales. India, en Asia del sur, tiene su propia versión de la doctrina norteamericana "Monroe". Es la potencia de la región y, sin embargo, en Afganistán, Myanmar, Nepal, Pakistán y Bangla Desh ha sido incapaz de ejercitar su influencia de forma decisiva y establecer así una región segura. Al mismo tiempo, está siendo desafiada por China, cuya influencia sobre la economía de Sri Lanka de 20.000 millones de dólares se ha incrementado a expensas de la participación India. China está lista para transformar el puerto estratégico situado en la punta sur de la isla, Hambantota, en el tercer puerto más importante de Sri Lanka. Un oficial de la india protestaba diciendo que podría ser un amarradero perfecto para los barcos chinos. Según sus palabras: "Están haciendo lo mismo que hicieron con el puerto de aguas profundas Gwadar, en Pakistán. Está claro que están
intentando contrarrestar nuestra influencia y afianzarse en la región, creando así un abanico de influencias. Están en Myanmar y Pakistán, ¿Por qué no en Sri Lanka?
Sri Lanka recibe cerca de la mitad de la ayuda que India dispensa a países que pertenecen al Bloque Económico Sudasiático (SAEB), por tanto, posee un interés tanto económico como político en los acontecimientos de Sri Lanka. Más aún, aún existen rencores entre la clase gobernante y los LTTE. Su intervención en Sri Lanka, en la década de los 80, fue desastrosa. Nunca lograron conseguir el apoyo o la confianza de los LTTE y terminaron combatiendo contra los Tigres en una batalla de guerrilla hasta que, vergonzosamente, el gobierno de Sri Lanka les pidió que abandonaran el país.
El abandono de los Tamiles causó gran descontento en Tamil Nadu y fue directamente causante del asesinato del entonces primer ministro, Rajiv Gandhi. Recientemente, los Tigres han "pedido disculpas" por dicho asesinato en un intento de contentar a la clase gobernante de India. Es poco probable que tenga éxito. Los capitalistas indios dejaron bien clara su postura, tal y como afirmaba un oficial: "No cabe pensar que vamos a aceptar o reconocer ningún tipo de entidad separada que esté regida por los LTTE en el norte".
Nosotros, en Sri Lanka, apoyamos el máximo de traspaso de competencias por las que se reconozca su diversidad y pluralidad. En Sri Lanka hay muchas pequeñas Sri Lankas en el sentido de problemas nacionales y étnicos. La independencia completa de los LTTE podría sentar precedente, provocando la imitación de los movimientos de oposición contra el gobierno central en India, y provocando así la subsiguiente balcanización. Sin embargo, militarmente y aún con la ayuda de India, el gobierno de Sri Lanka no podría sofocar completamente a la resistencia armada presentada por los Tamiles a través de los Tigres. Los Tamiles no piden una independencia completa e inmediata sino que buscan un traspaso completo de competencias. Pero ni el gobierno de Rajapaksa ni las fuerzas chovinistas sinhalesas de Sri Lanka, que están detrás, aceptan dicha reivindicación. Ahora bien, ante la presión internacional, ambas partes han acorado otra "ronda de negociaciones pacíficas". Pero aún cabe la posibilidad de que se pongan a prueba ambas posiciones a través de un enfrentamiento armado
Nuestro partido, el USP, ha adoptado una posición firme, tanto frente a la guerra como para la defensa de la minoría Tamil contra los brutales raptos. Esta postura ha encontrado eco en los mejores trabajadores, campesinos e intelectuales, pero en cambio, ha encontrado una firme oposición por parte de los sectarios étnicos sinhaleses. Estamos en contra de la reanudación de una guerra. Apoyamos las aspiraciones legítimas de identificación nacional y democracia del pueblo Tamil, a la vez que hacemos un llamamiento a la unidad de las masas (tamiles, musulmanes y sinhaleses) para poder solucionar los problemas de Sri Lanka. Los resultados de voto que obtuvo nuestro candidato en las elecciones presidenciales han puesto a nuestro partido en el lugar de la izquierda más destacado, ha establecido una plataforma nacional y pasa a ser la voz de los votantes más responsables como también la de los de aquellos que buscan una paz con principios y una solución para el, ya añejo, conflicto étnico que ha hecho mella en Sri Lanka.
América Latina es, sin lugar a dudas, la zona del mundo más avanzada con respecto a su lucha contra el capitalismo, el neoliberalismo y el imperialismo. El imperialismo, particularmente el estadounidense, se ha visto forzado a contemplar con horror cómo se ha desarrollado en América Latina un compendio de inestabilidad y revoluciones. Desde Venezuela a Bolivia, Ecuador y ahora Méjico, el rechazo masivo al neoliberalismo ha llevado al poder (amenazando con llegar a Méjico) a una variedad de izquierda radical populista que tiene algunos antecedentes históricos en América Latina.
Venezuela va a la vanguardia de este movimiento y ha servido de ejemplo a otros muchos países para intentar escapar del control férreo del imperialismo. Chávez ha empezado lo que el imperialismo estadounidense ha apodado como el "nacionalismo energético" y que en Bolivia ha sido imitado por Morales. En el fondo se encierra un proceso revolucionario en desarrollo, pero la magnitud de éste y el efecto que causará en el continente son aún inciertos.
Venezuela tiene de lo que Cuba carecía cuando la revolución de 1959-60, es decir, petróleo puesto que es el quinto país más importante en la producción de petróleo. Chávez ha intentado utilizar este recurso no sólo para beneficiar al pueblo de Venezuela sino también para demostrar, a través de una oferta generosa basada en petróleo barato y unas condiciones de comercio favorables a los regímenes de América Latina y algunos estados de EE.UU., el contraste entre la postura generosa de Venezuela y la postura explotadora que las potencias imperialista tienen hacia el mundo del neocolonialismo así como su forma de tratar a los pobres de su zona.
En la Segunda parte de 2006 la contra-revolución abierta parece estar en receso en Venezuela, con un respaldo de voto a los partidos en oposición en 2006 de números de una sola cifra o, como máximo, en las decenas si es en términos de porcentaje. Esto refleja el hecho de que Chávez ha beneficiado a una parte considerable de los pobres del país mediante sus medidas de gobierno, mientras que tampoco está incitando a la clase media a que se tornen en oposición ferviente que podría ser utilizado por los partidos de la oposición.
Chávez no ha llevado a cabo una nacionalización completa del petróleo. Anteriormente, los grandes del petróleo sacaban un 84% del petróleo de Venezuela. Hoy en día reciben el 70% de los ingresos por venta del crudo de Venezuela. El régimen de Chávez ha utilizado también millones de acres de terreno no cultivado para beneficiar a los que no tenían tierras. El ochenta por ciento de la población venezolana, quienes son "negros e indios", o bien están en vías de beneficiarse o ya se han beneficiado, gracias a las medidas de Chávez. Ésta es la base de su apoyo. También han sido provistos con pan, casas y trabajo al igual que clínicas sanitarias. Todo ello basado en el crecimiento económico del 9.4% en 2005 y del 17.9% en 2004.
Chávez también retiró 20.000 millones de petrodólares venezolanos de la Reserva Federal de EE.UU. en octubre de 2005. Estas medidas le han costado el odio cerval por parte del imperialismo estadounidense al igual que una contra revolución en el país. El asesinato de Chávez es apoyado de forma generalizada en EE.UU.
Al mismo tiempo, a pesar de las peticiones por parte de sectores del régimen por una mayor democracia, la revolución venezolana es esencialmente del modelo centralizado ("de arriba hacia abajo"). Cuba actúa como modelo para Venezuela, ayuda a que el proceso siga adelante al facilitar una avalancha de trabajadores del sector sanitario, enfermeras y médicos incluidos, pero también ayuda con la adopción de una tendencia a militarizar la revolución. La frustración de una creciente sección de la población va en aumento ante el robustecimiento de la burocracia y la también creciente corrupción. El CIT debe apoyar todos los pasos dados por el gobierno de Chávez hacia la izquierda pero también defender la nacionalización de todas las industrias principales junto con el control y la gestión por parte de los trabajadores, la elección de todos los funcionarios y la instauración de la democracia para los trabajadores como la única garantía de que la revolución avanzará en vez de sufrir un retroceso.
La revolución venezolana puede paralizarse e incluso ser vencida bien mediante el asesinato de Chávez lo que llevaría a un golpe de estado, o bien mediante provocación que pudiese desencadenar una guerra con un país vecino, lo que serviría como pretexto para que el imperialismo interviniera. Esto podría ser un gran paso hacia atrás no sólo para la revolución en América Latina sino también para el resto del mundo.
A la revolución venezolana se ha unido la subida al poder de Morales en Bolivia. Morales, el 1 de Mayo ordenó la nacionalización (la nacionalización parcial de hecho) de la industria del petróleo y gas del país. Esto no sólo impactó a Washington y las capitales de los países capitalistas en todo el mundo, sino también en Brasil donde Lula (el supuesto presidente socialista) no estaba nada contento.
Brasil es el coloso del continente latinoamericano, y ha procurado actuar como líder indisputable de una "Sudamérica unida". Lula, tras su llegada al poder en 2003, se ha esforzado para llevar a adelante la perspectiva del MERCOSUR, la unión aduanera putativa establecida por Brasil junto con Argentina, Paraguay y Uruguay. Ésta se consideraba un contrapeso al Área de Libre Comercio de las Americas (ALCA) estadounidense. Pero el MERCOSUR se ha visto atravesado por las divisiones nacionales de la burguesía latinoamericana. Ahora experimenta un caos general.
Sin embargo, las actuaciones del gobierno de Morales que han conducido a la nacionalización de 15 compañías no sólo han contrariado a Brasil y EE. UU., sino también a España, Reino Unido, Francia y Holanda, que han visto como el gobierno boliviano se apropia de empresas radicadas en sus países. EE. UU. no se ha limitado a aceptar pasivamente estos acontecimientos, sino que ha firmado acuerdos "bilaterales" con países como Colombia y Uruguay, lo cual ha supuesto un duro golpe para las exportaciones de Bolivia, especialmente en el caso de la soja.
Existe un giro generalizado hacia la izquierda y una radicalización en el conjunto de Latinoamérica. Incluso en estados como Brasil, el mayor y más importante del continente, y Chile, la situación social de fondo es explosiva. Esto se refleja en Brasil en los violentos motines de las prisiones con el subsiguiente despliegue de un contingente mayor de tropas que las que Lula envió a Haití. En Chile pudimos asistir al magnífico movimiento de los estudiantes de secundaria, que, paralelamente a movimientos similares en Europa, intentaron emular a sus homólogos franceses al buscar vínculos con la clase trabajadora con el fin de organizar una huelga general contra la "socialista" Bachelet, la primera presidenta mujer de Chile. Esto es un barómetro de la situación social y revela el decisivo cambio en la conciencia de las nuevas generaciones, que han dejado atrás el recuerdo del golpe de estado de Pinochet y están decididos a luchar contra el neoliberalismo y por la mejora de los niveles de vida. Chile ofrece grandes posibilidades, si intervenimos correctamente, para desarrollar el trabajo de la Internacional.
Brasil, por otro lado, ha experimentado un cierto crecimiento, lo cual significará probablemente que Lula será reelegido en las elecciones de octubre de 2006. Sin embargo, Heloise Helena, candidata por parte del P-SOL, ganó un nada desdeñable 6,5 millón de votos en la primera vuelta electoral. Se enviará una resolución independiente al Congreso de América Latina; baste decir en este punto que el imperialismo tiene muy claro cuál es la realidad que hay detrás de la retórica radical de los gobiernos de Latinoamérica. Aunque Brasil y Chile estén liderados oficialmente por presidentes y gobiernos "socialistas", son países, junto con otros como Colombia o Perú, tras la victoria electoral de García, que entran dentro de la categoría de "aceptables" para Washington. No es el caso de Venezuela y Bolivia, porque la radicalización subyacente de sus poblaciones ha presionado a los gobiernos hacia la izquierda, no sólo en palabras, sino en los hechos.
La alineación de Bolivia y Venezuela con Cuba también ha hecho saltar las alarmas entre el séquito de Bush. Como resultado de una serie de factores, especialmente el estímulo que Venezuela ha inyectado al régimen de Castro en Cuba, este país ha retornado probablemente al nivel económico de principios de los noventa, antes del sabotaje salvaje que el floreciente régimen capitalista de Yeltsin en Rusia practicó contra la economía cubana. Cuba, en ese momento, pendía de un hilo. El régimen pudo haber implosionado o haber sido derrocado por una nueva invasión. Sin embargo, Washington se contuvo por miedo a un fracaso y las repercusiones mundiales, especialmente en Latinoamérica, de una invasión.
Nicaragua ha experimentado una larga retirada de una revolución que se había estancado porque sus líderes, los sandinistas, no estaban preparados para llegar hasta el final. Castro también les aconsejó que se detuvieran en un término medio. Pero, tal como demuestra la Revolución Portuguesa de 1974-75, no hay "término medio" en una revolución. O se recorre todo el camino hasta la creación de un estado de trabajadores, o la contrarrevolución, el capitalismo, de forma progresiva en el caso de Nicaragua, se vuelve a imponer irremediablemente. Nicaragua se encuentra hoy empantanada en el retraso y la pobreza, con un desempleo masivo. Para las próximas elecciones, Daniel Ortega, el líder de los sandinistas, ha formado incluso un bloque junto a un ex líder de la contra, la organización integrada por mercenarios pagados por EE. UU. y mafiosos que trataron de desbaratar la revolución nicaragüense.
Nicaragua representa una historia con moraleja para Venezuela y Chávez. Los titubeos y la aplicación de presiones económicas sobre Chávez, tanto por parte de EE. UU. como de sus acólitos en Latinoamérica, podrían suponer con el tiempo el estancamiento o incluso una caída generalizada de los niveles de vida y el subsiguiente empuje para las fuerzas contrarrevolucionarias reaccionarias, de forma análoga a lo acontecido en Nicaragua.
En Cuba, Castro, antes de su enfermedad, emocionado con los beneficios económicos procedentes del turismo así como de la benevolencia del régimen venezolano, estaba inmerso en un proceso de recentralización y restricción de las concesiones pro-capitalistas realizadas en la década de los noventa bajo el látigo de una desesperada situación económica. También es consciente de las consecuencias que su marcha traerá para Cuba y de la endémica corrupción derivada de un sistema económico de doble rasero. Por todo ello, se ha embarcado en una versión cubana de la "revolución cultural" de Mao en 1966, aunque, por supuesto, no en la misma escala ni con los mismos brutales y salvajes métodos lumpenescos. Cinco de las catorce provincias han visto como se sustituye a los altos mandos del Partido Comunista. Lo mismo ha ocurrido con los ministros de industria ligera, educación superior y auditoria y control. Algunos de los 21 miembros del Buró Político han sido abruptamente destituidos por "errores" que incluían "abuso de autoridad" y "ostentación". En un discurso pronunciado en la Universidad de La Habana, Castro recreó un cuadro de corrupción extendida por toda la economía de control estatal. Dijo que así se estaba poniendo en peligro el sistema comunista: "Podemos destruirnos a nosotros mismo, y será culpa nuestra."
Unos 28.000 estudiantes de Trabajo Social, con camisetas rojas o negras, fueron movilizados, por ejemplo, en gasolineras, para controlar las ventas de las escasas existencias de gasolina. Esta medida reveló que, previamente, cerca de la mitad de la gasolina vendida no había sido contabilizada. La cuestión que, obviamente, se plantea es la de cómo, en una Cuba socialista y "democrática", donde en teoría el control y la gestión recae sobre las masas y sus organizaciones, puede desvelarse tal grado de corrupción, que no es un caso aislado. Como consecuencia de esto, la nueva "guardia roja" cubana ha sido movilizada en "misiones" para inspeccionar compañías estatales, donde han descubierto un "hurto rampante". Se está involucrando asimismo a algunas secciones de las fuerzas armadas en las tareas "anti-soborno". El ejército está gestionando el puerto de La Habana, donde se ha descubierto que desaparecieron contenedores enteros cuando los civiles estaban a cargo.
A Castro le persigue, obviamente el fantasma del colapso de la Unión Soviética, y espera poder desarrollar un sistema que impida que Cuba siga por los mismos derroteros. No obstante, el tosco instrumento de los estudiantes en brigadas de choque no resolverá el problema. La burocracia en Cuba está claramente dividida en diferentes alas. Nosotros apoyaríamos críticamente medidas bien estudiadas, efectivas, orientadas contra el soborno y la corrupción, pero las medidas decididas por Castro son paliativas y de corto alcance. No tendrán más éxito que el que tuvieron las diatribas y campañas "anti-corrupción" de Mao contra el mismo fenómeno en China. Por tanto, si bien podemos dar nuestro apoyo crítico a esta o aquella medida, sería un grave error abandonar nuestro análisis, en particular nuestro programa para una democracia de los trabajadores en Cuba, que es esencial para conservar los logros de la revolución, y, lo que es más importante, podría suponer una verdadera punta de lanza en Latinoamérica para una revolución a escala continental contra los terratenientes y el capitalismo y en pro de una confederación socialista en el continente.
Nuestro análisis de las relaciones mundiales muestra a un sistema y a sus líderes enfrentados con una serie de crisis y deslizándose al desastre "con los ojos cerrados", tal como declaró Trotsky en 1938. En el aspecto económico, su sistema es muy frágil. Como hemos apuntado antes, están llenos de dudas y temores. Las resplandecientes promesas expresadas tras la caída del Muro de Berlín han demostrado ser falsas. Existe una poderosa resistencia de las masas contra las políticas de la globalización capitalista y el neoliberalismo, manifestadas incluso en la difícil década de los noventa, pero retomada a una mayor escala en la presente década. El movimiento anticapitalista estuvo mayormente protagonizado por los jóvenes, mientras que el movimiento sindicalista organizado – exceptuando a algunos países, como Italia – lo seguía a remolque. Sin embargo, a medida que se han ido intensificando los ataques contra los derechos y las condiciones de la clase trabajadora, hemos presenciado el comienzo de una resistencia masiva por parte de la clase trabajadora europea, que se ha extendido ahora a Latinoamérica – Chile, Bolivia, Venezuela y Ecuador – y se desarrollará antes del final de la década en África, en la ex Unión Soviética y Europa del Este.
Asia también ha sido testigo de una serie de convulsiones sociales, y en el estómago de la bestia, EE. UU., hemos visto inéditas huelgas generales protagonizadas por trabajadores latinos en contra de la persecución de los inmigrantes. El movimiento de la clase trabajadora en Europa ha involucrado tanto a estudiantes como a trabajadores. En el proceso, han tendido a apartar a un lado a los más moderados líderes pequeño burgueses en los "foros sociales". En Alemania, Francia, Italia y Reino Unido, el movimiento ha adoptado un carácter cada vez más pronunciadamente obrero. En otras regiones menos desarrolladas del mundo, se han desarrollado amplios movimientos "populistas", hasta ahora sin diferenciación social, que son un anticipo de los movimientos de la clase trabajadora, los batallones pesados, en una fase posterior. No debemos olvidar el colosal movimiento que significó la huelga general de los trabajadores de India en oposición a la privatización del sector estatal.
Éstos y muchos otros movimientos – en particular, las masivas manifestaciones en contra de la guerra celebradas desde el último congreso – revelan que nos encontramos en un período de movimientos de masas y no en la fase de quietud que nos pretenden transmitir los comentadores burgueses. Pero existe una extremada desproporción, tal vez la mayor en la historia, entre la crisis objetiva subyacente del capitalismo mundial y la conciencia de ello por parte de la clase trabajadora. Nuestra Internacional ha sido la única que ha explicado los motivos de este fenómeno, que tienen su raíz principalmente en el derrumbe del estalinismo y en la subsiguiente campaña ideológica llevada a cabo por la burguesía mundial contra el "socialismo", la planificación, etc. El boom de los noventa también les permitió sustentar esta propaganda y sus efectos, que ahora se están esfumando.
Las dificultades objetivas del capitalismo conducirán inevitablemente a un cuestionamiento de la viabilidad de este sistema y a la búsqueda de alternativas. En su búsqueda ideológica, la masa de la población, sin embargo, hallaría el camino hasta las ideas del socialismo, pero mediante intentos y tribulaciones, muchos reveses y derrotas. Una tendencia revolucionaria, en particular un partido de masas, podría abreviar esta experiencia de las masas proporcionándole un análisis y un programa para la lucha. Nuestras tareas son similares a las de los pioneros del socialismo y marxismo durante el período previo a la I Guerra Mundial. Pero, en cierta manera, es más complicado porque el socialismo se presentaba entonces como una grandiosa idea de futuro que podría alterar decisivamente las condiciones de las masas y abrir la puerta a un futuro más brillante.
Durante un corto período histórico, la revolución rusa tradujo este "sueño" en la realidad viviente de la revolución en Rusia, a lo largo de Europa y el mundo. Pero la regresión del estalinismo nubló la conciencia de las masas. El recuerdo de lo que esto significó, con el monstruoso totalitarismo y la destrucción de aquellos que habían luchado por el socialismo, supuso un obstáculo para las masas e incluso para un sector importante de la vanguardia de los trabajadores a la hora de comprender las ideas socialistas. Por consiguiente, en oposición al sistema, se han recuperado, desempolvado y tratado de poner en práctica en la lucha contra el capitalismo, todo tipo de ideas descartadas por anteriores generaciones. Pero los hechos y la intervención de socialistas, marxistas y revolucionarios concientes llevarán a las masas a encontrar un camino correcto. La misión del CIT es construir sobre el trabajo de la década de los noventa, que en algunos países ha tenido un carácter heroico, y proporcionarle solidez a nuestras fuerzas, como condición previa para influir sobre las masas en una fase posterior.
El tema dominante de la era por venir será cada vez más el de la bancarrota del capitalismo, de una cadena de crisis – económicas, sociales y medio ambientales – que ofrecerá excelentes oportunidades para desarrollarnos y sentar las bases, junto con la nueva generación que tomará partido en la lucha, para una Internacional de masas, que es la condición previa para establecer el socialismo mundial.